Archivo de la categoría: CULTURAS LATINOAMERICANAS

Tradiciones de México – Día de muertos

Documental hecho por la TV chilena año 1996

El Día de Muertos es una celebración mexicana de origen prehispánico que honra a los difuntos el 2 de noviembre, comienza desde el 1 de noviembre, y coincide con las celebraciones católicas de Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos.

Es una festividad mexicana, que se celebra también en algunos países de América Central, así como en muchas comunidades de los Estados Unidos, donde existe una gran población mexicana y centroamericana. La Unesco ha declarado la festividad mexicana como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.1 El Día de Muertos es un día festejado también en Brasil, como Dia dos Finados, aunque esta festividad no tiene las mismas raíces prehispánicas que la festividad mexicana.

Los orígenes de la celebración del Día de Muertos en México son anteriores a la llegada de los españoles. Hay registro de celebraciones en las etnias mexica, maya, purépecha y totonaca. Los rituales que celebran la vida de los ancestros se realizan en estas civilizaciones por lo menos desde hace tres mil años. En la era prehispánica era común la práctica de conservar los cráneos como trofeos y mostrarlos durante los rituales que simbolizaban la muerte y el renacimiento.

El festival que se convirtió en el Día de Muertos se conmemoraba el noveno mes del calendario solar mexica, cerca del inicio de agosto, y se celebraba durante un mes completo. Las festividades eran presididas por la diosa Mictecacíhuatl, conocida como la “Dama de la Muerte” (actualmente relacionada con “la Catrina“, personaje de José Guadalupe Posada) y esposa de Mictlantecuhtli, Señor de la tierra de los muertos. Las festividades eran dedicadas a la celebración de los niños y las vidas de parientes fallecidos.

La vida y la muerte son un símbolo emblemático que ha causado admiración, temor e incertidumbre al ser humano a través de la historia. Por muchos años, en diversas culturas se han generado creencias en torno a la muerte que han logrado desarrollar toda una serie de ritos y tradiciones ya sea para venerarla, honrarla, espantarla e incluso para burlarse de ella. México es un país rico en cultura y tradiciones; uno de los principales aspectos que conforman su identidad como nación es la concepción que se tiene sobre la vida, la muerte y todas las tradiciones y creencias que giran en torno a ellas.

De cualquier modo, hay que destacar que esta celebración no es propia de todos los mexicanos puesto que, pese a ser una fiesta que se ha convertido en un símbolo nacional y que como tal es enseñada (con fines educativos) en las escuelas del país, existen muchas familias que son más apegadas a celebrar el “Día de todos los Santos” como lo hacen en otros países católicos. Además, cabe mencionar la fuerte influencia de los Estados Unidos que, al menos en zonas fronterizas, se evidencia con la presencia de la fiesta conocida como Halloween, la cual se celebra cada año con más frecuencia y en un mayor número de hogares. De ahí también que exista una inquietud entre los propios mexicanos de querer preservar el Día de Muertos como parte de la cultura mexicana sobre otras celebraciones parecidas.

Sin embargo muchos mexicanos consideran que el día de muertos al ser una fiesta sincretica es capaz de convivir y adoptar otros festejos no tradicionales de manera sana, permitiendo el uso de los disfraces, sin restar su importancia cultural y ni poner en riesgo su existencia en México.

En ceremonia llevada a cabo en París, Francia el 7 de noviembre de 2003 la Unesco distinguió a la festividad indígena de Día de Muertos como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. La distinción por considerar la Unesco que esta festividad es:

“…una de las representaciones más relevantes del patrimonio vivo de México y del mundo, y como una de las expresiones culturales más antiguas y de mayor fuerza entre los grupos indígenas del país.”

Además en el documento de declaratoria se destaca:

“Ese encuentro anual entre las personas que la celebran y sus antepasados, desempeña una función social que recuerda el lugar del individuo en el seno del grupo y contribuye a la afirmación de la identidad…”

además de:

“…aunque la tradición no está formalmente amenazada, su dimensión estética y cultural debe preservarse del creciente número de expresiones no indígenas y de carácter comercial que tienden afectar su contenido inmaterial.”

http://es.wikipedia.org/wiki/D%C3%ADa_de_Muertos

 

 

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Indígenas aislados – Aporte de Kunumi Jorge Román Gómez

Sólo hay que mirar… porque ya no quedan palabras. Pero el silencio se hace terriblemente doloroso. Sólo puedo recordar que ante la tierra, ante la naturaleza, ante Dios cualquiera sea este… todos somos iguales, todos tenemos el mismo derecho de vivir, vivir, vivir… pero los únicos que marcamos estas diferencias somos nosotros, que todavía no estamos entendiendo la vida. Cuando negamos una cultura, una lengua, una forma de ser, un color de piel, un pensamiento, un sueño, una planta, la naturaleza misma… todavía no estamos entendiendo que estamos negando la vida…

El kunumi

 

PUEBLO HUICHOL – MANIFESTACIONES ARTISTICAS

Los
Huicholes dicen que somos creados por los 4 elementos del Mundo
Natural: Tierra, Agua, Viento y Fuego, por tal razón todos somos una
miniatura del Universo, espejo de los mundos Natural y Espiritual

Las formas
de expresión artística de los huicholes reflejan sus sentimientos
religiosos y son plasmadas en una gran variedad de objetos
rituales-tradicionales, en los diseños de la ropa y en la construcción
de templos e instrumentos musicales.


Otro tipo de expresión artística son los cuadros de
estambre, que se elaboran sobre tablas de madera con cera, o las
piezas que se trabajan formando figuras con chaquira sobre bules,
violines, tortugas, etcétera. Estos trabajos artesanales se pueden
clasificar en dos tipos: los que se elaboran con fines comerciales y
los que reflejan vivencias religiosas.

 

 

Historia – Comunidad Huichol con el tambor



e



l arte de pintar un nierika




Los nierikate (plural de nierika)
son una de las pocas expresiones vivas de arte moderno indígena del
mundo, ya que los huicholes son uno de los pocos grupos indígenas de
México que ha logrado conservar sus tradiciones, pero que al mismo
tiempo busca nuevas formas artísticas para perpetuar su visión del
mundo.

Debido
a la comercialización, se ha dejado de lado el sentido iniciático de su
elaboración y ya no son los mara’kames los únicos que elaboran nierikas,
sino las manos de diversos artesanos huicholes que, no obstante, gustan
de conservar y recrear los símbolos de lo sagrado de la cosmovisión
de su pueblo,  para que recordemos nuestro origen olvidado.

Estas
artesanísa se pueden conseguir en la ciudad de México directamente con
los artistas huicholes, quienes ofrecen sus obras en la Ciudadela y en
el centro de Coyoacán. Se encuentran además en otros lugares de México
como Puerto Vallarta, Guadalajara y la antigua ciudad minera de Real de
Catorce, en San Luis Potosí, donde cada año se reúnen miles de huicholes
para realizar su peregrinación sagrada en busca del abuelo peyote

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EPOCA PRECOLOMBINA – COLOMBIA

Época precolombina (Colombia)

De Wikipedia, la enciclopedia libre


La Época precolombina en Colombia
es en la actualidad materia del interés de la ciencia y la cultura como
una manera de acercarse a la identidad y a la génesis de la nación
colombiana. Si bien la época precolombina puede ser compleja, en muchos
casos la información es incompleta o es asumida desde muchos puntos de
vista, lo cierto es que ocupa el interés de ciencias como la
 arqueología, la antropología, la historia, la sociología
y otras ciencias. En el estudio de la época precolombina en el
territorio nacional son útiles los trabajos y avances de las
investigaciones sobre la época precolombina en los demás países
 americanos. El término “precolombino” se refiere a los pueblos que habitaban América antes de la llegada de Cristóbal Colón en 1492, pero aplicado exclusivamente a las antiguas colonias españolas en el continente, lo que hoy conocemos como Hispanoamérica.

Contenido

 Primeros pobladores (20000 a. C.)

En los abrigos rocosos del El Abra; al oriente de Zipaquirá, en la Sabana de Bogotá, se encontraron instrumentos líticos de hace más de doce mil años en 1967, datados el 10460 a. C. ± 160. Este hallazgo en el centro del país significa que las migraciones paleoindiasSuramérica con años de anterioridad a estas fechas. Recientes dataciones con radiocarbono del sitio de Pubenza, Cundinamarca, indican que esos primeros pobladores llegaron antes del 20000 a. C. llegaron a

En la Sabana de Bogotá se encontraron en el abrigo de Tequendama
herramientas de piedra elaboradas con esmero, como raspadores,
cuchillos laminares, y puntas de proyectil, que datan de un milenio más
tarde. Fueron elaborados por grupos de cazadores especializados, de
quienes apenas se han encontrado cinco falanges. De entre el
 7500 a. C. y el 6500 a. C.
provienen menos objetos de piedra pero aparecen jabalinas y otros
objetos de madera, así como múltiples instrumentos de hueso de animal,
y además huesos humanos calcinados. Se encuentran esqueletos completos
del
 5000 a. C., de un tipo físico diferente al de los Muiscas, y que llegaron posteriormente a la región.

Culturas agrícolas (5000 a. C. – 1200)

Los primeros vestigios conocidos de cultura hortícola sobre el
territorio colombiano, son ubicados en la zona de influencia de los
 Montes de María, que surcan los departamentos de Bolívar y Sucre, además de una escición de estos montes hacia el departamento del Atlántico donde también hubo pequeños asentamientos relacionados con tribus que se formaron sobre todo en el área denominada Puerto Hormiga,
donde se han realizado excavaciones, y se han encontrado vasijas y
alfarería, a la que se les han practicado pruebas que ubican a esta
cultura entre los 5000 y 4000 a. C. Estas comunidades, se fueron
dispersando, y parece que trasladaron sus concocimientos en pesca y
alfarería a la
 Cultura Zenú, a la cual se integraron al migrar al norte.

Para sorpresa de muchos en Arararcuara, en plena Amazonía se encontraron restos de asentamientos y prácticas hortícolas, así como cerámica provenientes del año 2700 a. C.

El sitio Zipacón, indica que los desarrollos agrícolas en la Sabana
se remontan más allá del año 1320 a. C.; con coexistencia de la cacería
y recolección, junto con prácticas agrícolas y alfarería.

La cultura San Agustín

La cultura agustiniana,
es de las más conocidas entre las culturas indígenas que surgieron en
Colombia antes de 1200. El espacio de desarrollo de la Cultura San
Agustín se dio en los actuales departamentos del
 Huila y el Norte del Depto. del Caquetá.

Esta cultura, a pesar de lo nombrada en muchos libros de historia, e
investigada, es técnicamente desconocida, pues el pueblo agustiniano
desapareció alrededor de 1250 y para 1300 la selva envolvía ya las
ciudades agustinianas. La falta de recursos para investigar ha
producido una avalancha de interpretaciones acerca de los orígenes, el
desarrollo y la caída de la Cultura San Agustín, hasta el punto que
algunos expertos afirmaron que algunos pueblos mesoamericanos,
específicamente las culturas de
 Teotihuacán y la Oaxaca (Monte Albán, Mitla, etc.) llegaron por agua o vía Centroamérica y se asentaron en esta zona. Esa teoría ha sido ampliamente refutada.

Como la teoría “mexicana” hay muchas, por ello es bastante inútil
adentrarnos en cada una de ellas; pues todas, sino la mayoría nos dejan
en un callejón sin salida gracias a la falta de indicios causado por la
misteriosa extinción de la Cultura Agustiniana. Por eso, lo importante
de San Agustín es conocer basándonos a lo que tenemos: los restos
arqueológicos ubicados en el Huila, exactamente en el Parque Nal. Arq.
San Agustín. Dentro de este, hay básicamente tres sitios de
importancia: Fuente-Templo de Lavapatas, Bosque de las Estatuas y el
Museo Arqueológico, que nos permiten conocer lo que los Agustinianos
quisieron que viéramos, pues hay otros sitios con esculturas
monolíticas; pero estos se encuentran en pésimo estado, y son
técnicamente irrecuperables gracias a la lenta pero efectiva acción de
la maleza.

La Fuente de Lavapatas,
es una magnífica demostración de las habilidades escultóricas y la
creatividad de la Cultura Agustiniana, pues la Fuente, está ubicada
sobre una quebrada natural, y ellos tomaron las piedras que estaban
sobre la quebrada y fueron esculpiendo sobre ellas, creando una
intrincada red de canales y caídas artificiales de agua, rodeadas de
figuras zoomorfas, antropomorfas o mezclas de ambas. Algunas teorías
afirman que los Agustinianos contaban con primitivos conocimientos
físicos, ya que las curvas de estos pequeños canales, y los círculos
para las pozas de esta Fuente, son de tal perfección que tuvieron que
ser hechos con la ayuda del agua y sus renombradas propiedades que
facilitan el erosionamiento controlado de la piedra, y otros
materiales. En investigaciones posteriores a la expedición del
Arqueólogo alemán Konrad Preuss, se ha afirmado, que las figuras
presentes en la Fuente de Lavapatas pertenecen a las deidades
Agustinianas del Agua, la fertilidad, la prosperidad o ambas y que por
ello, además de las características arquitectónicas y la dediciación en
su construcción, la Fuente de Lavapatas funcionó como templo. Por ello
más tarde se le ha ido aceptado como Fuente-Templo de Lavapatas.

El bosque de las Estatuas, ubicado en el Parque Nacional
Arqueológico de San Agustín, es una amplia explanada llena de las
mejores expresiones monolíticas y dolménicas fruto del Ingenio
Agustiniano. En esta explanada se admira tanto la sencillez de ciertas
estatuas, como la preocupación por la ornamentación y el detalle de
otras, figuras zoomorfas, amplios tocados, figuras de piedras con
alusión al “Alter ego”, lo que nos plantea nuevas preguntas, ¿Los
agustinianos eran simples escultores o avanzaron en otras ciencias?,
¿La Profundidad de ciertas esculturas es sinónimo de nociones
Filosóficas en la Cultura Agustiniana?, ¿Si es tan gloriosa, por qué
desapareció San Agustín?… Eso es San Agustín, una pregunta detrás de
otra hasta encontrarnos con estas misteriosas estaturas, los testigos
inmarcesibles de los desconocidos orígenes, la gloria y la súbita
desaparición de la Cultura AgustinianaLa cultura Tierradentro

Aparentemente sin ninguna relación con la Cultura Agustiniana, Tierradentro,
se desarrolló a menos de quinientos kilómetros de Sn. Agustín. Esta
también tuvo importantes contribuciones a la estatuaria y a alfarería,
pero esta entró más profundo en lo relacionado con el asunto de la vida
y la muerte, pues los vestigios más tangibles de ella son los hipogeos,
que estos dejaron en el Alto Cauca, exactamente en el corregimiento de
San Andres de Psimbalá, Mpio. de Inzá. estos dos, y casi el 80% de la
zona de la influencia de la Cultura Tierradentro, son controladas por
un resguardo a nombre de los Indios Paeces, aparentes descendientes de
los habitantes de Tierradentro. En estos resguardos, los indígenas
cuentan con su propio gobierno e instituciones, se habla una lengua
autóctona que puede descender de la hablada por los Tierradentro.

Tierradentro fue el nombre que los españoles le dieron a esta zona
por lo tupida de la selva, los constantes y profundos precipicios, la
impenetrable neblina e interminables cadenas de lomas; paisaje común a
la zona del Macizo Colombiano. Los Tierradentro, construían varias
clases de tumbas, las hay sencillas, un simple huevo con un pasadizo
hasta las más complejas, que avanzan hasta ocho metros bajo tierra con
amplios salones ovalados o circulares en torno a una columba central.
Estos están profusamente decorados con figuras zoomorfas y geométricas.
Tierradentro, al igual que San Agustín, desapareció, pero
investigaciones indican que los Paeces y Guambianos, habitantes
indígenas de la zona, son los supervivientes al mestizaje, la
colonización y todos los procesos históricos de Colombia hasta hoy.

Las Culturas Doradas (1200-1510)

 

 


Las culturas precolombinas del período preclásico.

El Periodo Preclásico, como es conocido el lapso de tiempo en
Colombia comprendido entre 1200 y 1510, donde se formaron las Culturas
más complejas a las cuales los indígenas colombianos llegaron antes de
la intervención cultural española. Intrincadas jerarquías, eficiente
estructura político-administrativa, monumentales ciudades, incontables
obras de arte, tradiciones orales e inmateriales que nos revelan el
nivel de desarrollo de estas verdaderas civilizaciones.

Los Tayronas


Los Tayronas, habitaron la zona más septentrional de Colombia,
exactamente en la Sierra nevada de Santa Marta. Ellos alcanzaron un
nivel de desarrollo envidiable por otras culturas colombianas, e
inclusive de otras foráneas. Sus conocimientos de arquitectura,
agricultura e hidráulica nos dan la imagen de una nación bien
estructurada, avanzada, y que en comparación con algunas naciones
europeas, con muchos adelantos con respecto a ellas. El ocaso de la
Nación Tayrona, comenzó a la llegada de
 Rodrigo de Bastidas,
en 1528, a la zona donde ellos habitaban, y para 1550, se podría
afirmar que ya habían sido exterminados en más de un 80%, el otro 20%
se dividió en aquellos que se refugiaron en las zonas más altas de la
Montaña, y los que sucumbieron en el proceso de mestizaje. Aquellos que
se quedaron en las partes altas de la Sierra, hoy aún sobreviven, como
legado de la Cultura Tayrona, son los Kogui, los Ika y los Sanká.

Primero hablemos de las obras públicas de los Tayronas. Dentro del
territorio Tayrona, todos los pueblos y ciudades estaba comunicado por
una red de caminos de piedra, que recorría desde las faldas más
habitadas hasta los parajes más indómitos de la Sierra Nevada.
Analizando el diseño de las viviendas que ellos dejaron, de forma
circular; construidas generalmente sobre terrazas de piedra; sin
ventanas, pero techadas de palma de montaña, haciéndolas frescas; sin
decoración alguna, solamente pintadas con cal y agua sobre los muros de
barro y piedras pequeñas, los muros también eran de paja en las
ciudades más cercanas al agua. Los Tayronas planificaban el crecimiento
de sus ciudades, construyendo terrazas que primero servían para la tala
organizada de árboles, luego la agricultura y posteriormente viviendas,
y así sucesivamente, además las ciudades contaban con canalizaciones de
agua de montaña para llevar organizadamente el recurso vital a las
viviendas, estas canalizaciones, las ciudades en sí y las terrazas de
cultivo fueron diseñadas de forma tal que evitaba la erosión y
cualquier rompimiento con el normal curso de la naturaleza. Los
Tayronas fueron realmente una cultura ambientalista. Respecto al tamaño
de las viviendas a medida que era más grande, mayor la importancia del
morador. Habían también casas especiales, o casas sagradas, donde se
reunían todos los hombres y niños a la llegada de los sabios ermitaños;
que frecuentemente bajaban de sus viviendas en los páramos, para llegar
a las ciudades y transmitir las palabras de los dioses y enseñar a los
niños las tradiciones de la nación.

Técnicamente, los Tayronas no contaban con un ejército nacional
organizado, pero cada ciudad aportaba sus mejores hombres, para ser
entrenados como guerreros, esto estaba a cargo de consejos conformados
por representantes de los caciques de cada ciudad. Al terminar su
entrenamiento, los hombres se transformaban en Manicatos, los Manicatos
eran los guerreros de la nación Tayrona.

La estructura político-administrativa de los Tayrona no es muy
clara, pero las investigaciones han concluido que concentraba aspectos
federales con otros radicalmente centrales. Cada ciudad grande (unos
1000 habitantes) generalmente contaba con un Cacique, figura más bien
administrativa, con pocas atribuciones divinas, a diferencia del resto
de culturas de la América Prehispánica, que semi-deificaban a los
líderes de las tribus o ciudades. El cacique, dentro de los límites de
su ciudad, cumplía funciones ceremoniales, ejecutivas, y judiciales.
Los caciques podían tener opiniones divergentes, pero las instituciones
inermes e uniformes de la Nación Tayrona eran los sacerdotes;
respetados e incluso venerados, ellos, a pesar de carecer de autoridad
ejecutiva, influenciaban notablemente en las decisiones de los consejos
y regían la vida de los habitantes bajo los preceptos de los dioses.

La lengua de los Tayronas, el Tayrona, pertenecía a la familia
lingüística Chibcha, de la cual también eran miembros los Muiscas y las
incontables variaciones dialectales de cada conurbanado de la
Confederación Muisca. Por eso, entre los muiscas y los tayronas
existían ciertos lazos culturales, haciendo las relaciones entre ellos
más fluidas que en comparación con otras como la Quimbaya.

En el área de la Orfebrería, los Tayronas gozaban de un papel
principal dentro de este oficio. Pues desarrollaron bastante técnicas
como la cera perdida, que consistía en hacer moldes de barro rodeando
una figura de cera, que se derretía después de calentar el empaque de
barro. Luego de sacar la cera derretida, el orfebre vertía el oro
líquido en el espacio dejado por la figura de cera, posteriormente
esperaba a que se solidificara y rompía el molde resultando la figura
deseada. El uso de la tumbaga, una aleación de cobre y oro permitieron
ahorrar recursos y derretir más fácil el oro. Los tratamientos para
mejorar la calidad del oro, como calentarlo hasta la oxidación del
cobre y luego sumergirlo en agua helada para que permaneciera una
pátina permanente de oro y evitar que la pieza se cuartee. Finalmente
el proceso terminaba con lijar la pieza hasta que llegara a la
perfección. Se cree que varias de estas técnicas fueron desarrolladas
por los Muiscas y exportadas a la cultura Tayrona. Aunque los Tayronas,
también se les considera exportadores de técnicas de orfebrería e
hilados. Eso se ve en que la mayoría de las obras muiscas parecen ser
toscas y mal terminadas aunque la calidad del oro era superior, y las
Tayrona técnicamente perfectas, los Muiscas al aprender la técnica de
la cera perdida mejoraron la estética de sus obras, prácticamente
abandonaron el método del
 repujado
directo, que además de inexacto le restaba vida útil a la pieza pues
esta cogía más riesgo de cuartearse y también restringía las obras a
solamente láminas, ya que repujar sobre el oro bruto es casi imposible.
A su vez, los Tayronas al aprender métodos como la inmersión de la
pieza en agua mejoraron sustancialmente la calidad del material y la
belleza misma del ornamento.

La economía Tayrona, era poco dependiente del comercio, es más, es
posible afirmar que era autosuficiente, pues los territorios tayronas
comprendían todos los pisos térmicos, desde zonas al nivel del mar,
donde tenían acceso a la pesca, pasando por áreas templadas hasta
llegar a áreas cultivables paramunas, Todas profusamente recorridas por
ríos de todos los tamaños. En lo referido a su alimentación, los
Tayronas fueron los inventores de los bollos, pues el maíz producido en
la Sierra Nevada era demasiado duro para comer, y amasándolos eran más
fáciles de cocer. La técnica del bollo fue posteriormente mejorada por
la Cultura Zenú, cuyos territorios eran mejores para el cultivo del
maíz, hasta que actualmente se considera que los departamentos de
Córdoba y Sucre (Zona de infliencia Zenú) son los creadores de esta
receta. Además de bollos, los Tayronas eran consumidores de chicha y
arepas en grandes cantidades. Para endulzar las bebidas, usaban la
 miel, que producían en colmenas
hechas por ellos. En el ámbito frutal, sobresale la producción de
hortalizas, las guanábanas, piñas, aguacates y guayabas. El consumo de
carnes era escasa, usualmente consumían carnte de cabra y roedores en
tiempos especiales, pero generalmente comían pescado.

Los Tayronas, desarrollaron sobremanera la habilidad de usar las
plumas para decorar tocados y vestidos. Hasta llegar al punto que
tenían la tradición anual de pelar las guacamayas y otras aves para el
festival del maíz (Solsticio de Verano). En lo referente a sus mitos y
tradiciones, los Tayronas contaban con incontables dioses, aunque poco
se sabe de ellos, ya que no tenían lengua escrita y los cronistas de la
colonia no se adentraron en la sierra para contarnos esto como ocurrió
con otras culturas como la Muisca. Pero si nos han llegado de los Kogui
y la sotras tribus que hoy sobreviven en la Sierra, los mitos
cosmogónicos (creación del mundo) de la Cultura Tayrona. Se dice que
antes que todo existiera, el Mundo estaba cubierto por tinieblas, y
todo estaba oscuro. En aquel tiempo, ya vivía una mujer, llamada la
Madre del Universo, que nunca dijo como exactamente surgió, al nacer de
ella el primer hombre, por fin llegó la luz, y ese fue el primer día.
El recién nacido, llamado Sintana, se volvió un héroe cuando creció, y
organizó el primer ejército de Manicatos. Pero el mundo aún no tenía
forma, y Sintana vivía solo, entonces la Madre del Universo, que sabía
hilar, hizo un gran huso, que clavó en el pico más alto de la Sierra,
del jaló y jaló, sacando mucho hilo, que dispuso com un círculo
alrededor de la sierra. Mientras hacía el redondel, ella decía “Esta
será la tierra de mis hijos”. Y así el mundo tomó forma.

La verdad, es que los Tayronas son, sino la más avanzada, una de las
más avanzadas culturas de la América Prehispánica, pues sus niveles de
civilización, comparables con otras más investigadas y aparentemente
más gloriosas como la Inca, la Maya y la Azteca. Francamente, son una
expresión cultural digna de admirar y preservar por todos los
colombianos y el Mundo.

[editar] Los muiscas

Artículo principal: muiscas

Habitantes de la zona central de Colombia, específicamente el
Altiplano Cundiboyacense, fueron la cultura que más llegó a evolucionar
en lo que se refiere a la administración y la estructura
político-administrativa del Estado hasta llegar a la conformación
oficial de una Confederación de cacicazgos con un sistema uniforme de
caminos, lengua, impuestos, religión y leyes. Realmente, el nombre
“muiscas”, no es el propio de ellos, este fue el apelativo dado por los
cronistas españoles como un símil entre esta cultura y las moscas, pues
salían de todas partes emboscando a los conquistadores españoles. De
todas maneras, nos referiremos a ellos como muiscas.

También existen otros mitos como el de Bachué, la madre de los
Muiscas. Un día salío de la laguna de Iguaque una mujer esbelta y
bella, con un hijo en sus brazos. Ella era Bachué, se sentó a la orilla
de la laguna y esperó hasta que su hijo creciera. Cuando alcanzó la
edad suficiente, se casó con él y tuvieron muchos hijos, esos hijos son
los Muiscas. Bachué les enseñó a cazar, cultivar, respetar las leyes y
adorar a los dioses. Bachué fue tan buena, que los mismos Muiscas se
referían a ella también como Furachoque (Mujer Buena en Chibcha).
Cuando ya eran muy viejos, Bachué y su Hijo-Esposo decidieron volver a
Iguaque y se convirtieron en serpientes. Esas serpientes se sumergieron
en el lago. Ese día los Muiscas estuvieron muy tristes, pero sabían que
Bachué, su madre, era feliz.

De los Muiscas nos han llegado muchos mitos, pues como Bogotá se
instituyó como capital del Nuevo Reino de Granada, muchos cronistas y
oidores viajaron a asentarse allí. Durante estas estancias, ellos
escribían “Crónicas de Indias”, que nos revelaron lo que quedó de la
América Prehispánica, y por supuesto, lo que los Reales Censores
permitieran publicar. Según los muiscas, había muchos dioses, pero los
más importantes eran Sué (El Sol), y su templo de Sugamuxi o Suamox
(Sogamoso), era el más venerado del mundo Muisca. Chía (La Luna), y su
templo en el pueblo que hoy lleva ese mismo nombre, el segundo en orden
de importancia. Otros personajes como Bochica, que no eran dioses, eran
recordados por todos con respeto y afecto. El mito de Bochica es este:
en la sabana, vivían los Muiscas, pero ellos se habían cansado de las
inundaciones, que podían ser causadas por Huitaca, la hermosa y malvada
mujer o Chibchacum, el protector de los agricultores. Entonces, del
cielo salió un arcoiris, y de él bajó un hombre blanco, con barbas
blancas y túnica. Este dijo llamarse Bochica y les enseñó a tejer.
Bochica escuchó las quejas de los Muiscas sobre las inundaciones, y con
su bastón de oro partió dos piedras al borde del precipicio donde
terminaba la Sabana y salió toda el agua, creándose el Salto de
Tequendama. Bochica castigó a Huitaca y Chibchacum, a la primera
convirtiéndola en lechuza, y obligándola a cargar el cielo. A
Chibchacum lo obligó a cargar la tierra, y cada vez que el se cambia de
hombro, la tierra tiembla.

La contribución de los Muiscas a la cultura nacional colombiana es
quizás la más importante. Juegos como el tejo, son predecesores del
Turmequé, que fue inventado por los Muiscas y los españoles le
agregaron el detalle de la pólvora. Entre los Muiscas, se celebraban
torneos de lucha, y el ganador era premiado por el cacique con una
manta fina de algodón y se convertía en guerrero.

En lo referente a obras públicas los Muiscas no se destacaron mucho.
Al compararlos con las magníficas obras de ingeniería de la cultura
Tayrona, los Muiscas no superaron las construcciones de madera y techos
de palma. Las empalizadas de sus ciudades eran prácticamente su único
método de defensa, desarrollaron notablemente la ingeniería para la
construcción de terrazas para impedir la erosión y regadíos. Esto nos
demuestra la naturaleza pacífica de los Muiscas. No obstante, sus
guerreros probaron ser eficientes luchando contra los españoles, pero
finalmente fueron derrotados.

Quizás la razón por la cual los muiscas han permanecido en la memora
es por ser la nación de “Eldorado”, ese país donde todos llevaban
prendas de oro, y que cada cierto tiempo, en una laguna, el cacique se
montaba en una balza, cubierto en aceites y polvos de oro. Sin que sus
ojos dignaran verle, los súbditos iban tirando ofrendas de oro a la
laguna, y el cacique se sumergía en ella mientras los bálsamos dorados
se desprendían y teñían el agua de oro. Se cree que éstos eran los
Muiscas, y que esa laguna es la de Guatavita, a unos 50 km
 de Bogotá (Bacatá).

El Sistema Político-administrativo de los Muiscas, es el más
avanzado entre las culturas asentadas en Colombia. Este es el de
Confederación de Cacicazgos. Dentro de la nación Muisca, había dos
grandes Confederaciones, la del Zipa de Bacatá (Bogotá) y la del Zaque
de Hunza (Tunja), siendo la de Bacatá siempre más grande y poderoza que
la de Hunza. El funcionamiento de estas Confederaciones era sencillo:
cada poblado-estado miembro de la Confederación, le debía cierto
respeto al Zipa o Zaque, dándole tributos y recursos de su zona; a
cambio de protección y mercado para sus productos. Por su parte, el
gobierno central, a cargo del Zipa o del Zaque se creaban las reglas de
convivencia que no estaban escritas y se basaban en la costumbre.
También era trabajo del Zipa o Zaque la administración de los guerreros
o Güeches, que en la cultura Muisca si estaban organizados en forma de
ejército, pues dependían directamente del Zipa o Zaque. Sus leyes, eran
incluso más avanzadas que la nación europea más vanguardista de la
época: todos los bosques y lagunas eran públicos, la caza estaba
organizada y usualmente hombres de todos los estratos iban a ellos a
pescar y cazar libremente. En tiempos de guerra todos los caciques se
reunían donde el Zipa y tomaban las decisiones. Esto también pasaba
cuando había hambrunas o sequías, cuando se terminaba la reunión, los
caciques comunicaban su decisión a los Tiuquines, fuertes mensajeros
que corrían por todo el altiplano llevando el mensaje del Zipa o del
Zaque.

Los Muiscas estaban ubicados en el Altiplano Cundiboyacense, desde
el Norte de Boyacá, Hasta el Páramo de Sumapaz, y desde Las faldas de
la cordillera Oriental, en Cundinamarca hasta el Río Magdalena,
limitando con los Pijaos y Opitas, en el Tolima.

La economía de los Muiscas era quizás la más sólida y poderosa de
todas las culturas prehispánicas colombianas. Eran los únicos
productores de esmeraldas, monopolizaron la minería del cobre, el
carbón tanto vegetal como mineral, y contaban con las fuentes saladas
más grandes, las de Nemocón, Zipaquirá y Tausa. Las esmeraldas, la sal
y el cobre, necesarios para fabricar joyas, eran canjeadas con los
Pijaos y los Opitas, que habitaban el sur, en cambio, estos les daban
oro, que tenían en abundancia.

Los bosques eran públicos, al igual que las lagunas, los páramos y
las riveras de los ríos, haciendo la producción alimenticia acorde a
las necesidades de cada habitante, y dependiendo de lo que él quisiera
hacer. En Bacatá, Chocontá y Hunza, se establecieron los tres grandes
mercados donde la gente se reunía a cambiar sus mercancías. Las fuentes
saladas estaban rodeadas de hornos, que podían ser usados por todos
para evaporar el agua y obtener sal gema. En los mercados se cambiaban
productos de primera necesidad, como el maíz, la sal, miel, frutas y
granos, hasta los de lujo, entre los cuales se encontraban las plumas,
el oro, el cobre, algodón, coca y caracoles marinos importados desde la
tierra de los Tayronas.

El calendario de los muiscas, era bastante impreciso, pero ellos
sabían perfectamente que el solsticio de verano, el sol duraba más
tiempo, y ese 21 de junio (Calendario Gregoriano), se iban todos a
Suamox o Sugamuxi, donde estaba el Templo de Sué, el Sol a ver la
procesión de los más importantes miembros de la corte del Zipa. Esa era
una ocasión muy festiva y especial, donde todos, hombres, mujeres y
niños se pintaban con índigo y achiote mientras cantaban y saltaban,
embriagados con chicha regalada por el Zipa. Al día siguiente, todos
asistían a la ceremonia de entrega de ofrendas, pidiendo por un buen
año y mejores cosechas. Posteriormente, salía el Zipa y los saludaba a
todos. Esta era la única vez en el año en que los ojos de los súbditos
podían ver al Zipa. Al terminar esta ceremonia, el Zipa abría las
puertas de su cercado y hacía que todos entraran para seguir
celebrando. La celebración duraba cuatro días más.

La casta sacerdotal era instruida desde la infancia y al crecer,
éstos se volvían jeques, o sacerdotes, que dirigían las ceremonias
religiosas y enterraban a los muertos. Sólo ellos entraban a los
recintos interiores de los templos, y en sus mochilas cargaban coca que
mascaban con cal, revuelta en sus poporos para celebrar sus ritos en
trance. Cada familia alguna vez tuvo que ofrecer a uno de sus hijos en
moxas, jóvenes que eran instruidos por los jeques hasta los 15 años,
posteriormente los sacrificaban y le ofrecían su sangre al Sué, esto
era considerado un gran honor, pero con el tiempo esa tradición fue
siendo relegada por ofrendas de oro, hasta el punto que para 1300 esta
tradición ya había desaparecido. Los jeques también sabían de las
estrellas, practicaban encantamientos y curaban a la gente. Enseñaban a
los campesinos acerca de los cambios de luna, diciéndoles cuando era
propio cultivar.

La lengua de los Muiscas, era miembro de la familia lingüística
chibcha, lo que les permitió mantener fluidas relaciones con los
Pances, los Motilones, los Tayronas y los Opitas, miembros dialectales
de ese grupo lingüístico.

Los Muisicas, son la cultura que más lejos llegó en evolución
política y social de forma autóctona en Colombia, y por eso deben ser
admirados. Para 1537, el último año de paz antes de la llegada de los
Españoles, se estima que los Muiscas eran un poco más de 1 millón,
organizados en 56 tribus, adscritas o al Zipa o al Zaque, que casi
siempre convivían en paz, La llegada de la expedición española sembró
intrigas y rompió la concordia, debilitadas ambas confederaciones, los
españoles ocuparon Bacatá y mataron al último zipa, Zaquezazipa, era el
año 1538, Gonzalo Jiménez de Quezada sobre la antigua casa del Zipa
refunda Bacatá como Santafé de Bogotá, ese fue el fin de los Muiscas

Los Quimbayas

 

Rodeados por eternos guaduales
y yarumos, los Quimbayas son famosos por su habilidad de construcción
con la guadua, su exquisita orfebrería y sus valientes guerreros. Estos
habitaron la región del actual Eje Cafetero, sobre todo en el actual
Depto. del Quindío. Los Quimbayas, son los creadores de quizás la más
famosa pieza de oro precolombino del Mundo: el Poporo Quimbaya (Museo
del Oro), y una de las más deslumbrantes colecciones de Arte
Prehispánico: El Tesoro de los Quimbayas (Museo de América – Madrid).

Los Quimbayas, se calcula que eran casi 100000, vivían en chozas
redondas de guadua y techos de palma. Los fogones eran públicos, y eran
compartidos por tres o cuatro familias cada uno y estaban aparte en una
choza cercana a las tres casas. Los poblados eran bastante compactos, y
era común que cada poblado Quimbaya no superara tres familias
diferentes, haciendo el trato dentro de los poblados muy cordial y
familiar.

La producción agrícola de los Quimbayas, no era tan eficiente como
en otras culturas, pero conocían y practicaban la rotación de cultivos.
Ellos cultivaban una tierra y la dejaban descansar, mientras el año
siguiente se tomaba otra, y así sucesivamente. Su método era quemar la
tierra, talar lo que quedaba en pie y surcarla para sembrar, lentamente
agotando los nutrientes de la tierra. Eran expertos en hacer terrazas
en las zonas más pendientes, de esa forma evitaban la erosión. Pero
esos métodos de quema eran compensados con la siembra de guaduales, que
además de ser fuente de madera, conservaban mucha agua y restablecían
los nutrientes de la tierra. Los cultivos más comunes, eran los de
 maíz, arracacha, fríjol, fique y yuca.

Los Quimbayas desarrollaron sobremanera la recolección sistematizada
de frutas y bayas, especialmente las de guamas, pithayas, guayabas,
aguacates y caimitos. Pero el árbol que más usaron, era la guadua. La
guadua, es un árbol abundante en la región del actual Eje cafetero, y
fue usada por los Quimbayas para elaborar desde juguetes hasta armas y
casas. Los Quimbayas aún no construían las
 colmenas, acostumbrándose a recoger los panales que se formaban en los árboles. De estas colmenas, extraían miel, la cual consumían virgen y también sacaban cera, que usaban para hacer las piezas de oro bajo la técnica de la cera perdida.

La sal fue una de las razones por la cual los Quimbayas no fueron
conquistados por pueblos belicosos como los Muzos y los Panzes, las
fuentes saladas de Consota, Cori, Coinza y Caramanta fueron
monopolizadas por los Quimbayas, que controlaban el comercio del
mineral en la zona al occidente de la cord. Central. En estas fuentes
saladas, el ingenio Quimbaya dividía las aguas saladas de las dulces y
la salada llevada por tubos de guadua a los hornos. donde era evaporada
y extraída. Los Quimbayas guardaban toda la sal en depósitos especiales
propiedad de cada familia. La sal era usada para pagar tributo al
cacique y a tribus vecinas.

Los Quimbayas eran hábiles cazadores. Era usual que padres e hijos
fueran a la selva por la noche a cazar y llegar al día siguiente con
dantas, zarigüeyas, osos hormigueros y las muy preciadas guartinajas y
venados. La carne de estos la salaban para consumirla más tarde. En
estas también perseguían guacamayas, a las cuales pelaban, para usar
sus plumas como decoración y consumir su carne azul.

El oro Quimbaya no provenía de minas como ocurría con los Tayronas o
los Calimas y Pances, ni del comercio, como los Muiscas, sino de los
ríos. Los Quimbayas iban a los ríos con frecuencia y con macanas
recolectaban oro. Cuando eran demasiado caudalosos, o crecían esperaban
las sequías para recoger el oro de la arena, junto con el limo, muy
bueno para cultivar. El oro bruto era llevado a casas de orfebrería,
donde era molido con grandes piedras, cuando era casi polvo, era
mezclado con cobre para hacer tumbaga que era más fácil de fundir. Los
Quimbayas obtenías figuras en tumbaga con la técnica de la cera perdida
y posteriormente les practicaban el templado: calentarlas y sumergirlas
en agua helada, luego martillarlas, para sacar las impurezas y darle
resistencia. Los Quimbayas fueron los que mejor practicaban el
templado, pues martillaban y repetían el proceso varias veces. Por ello
las figuras Quimbayas que vemos en los museos brillan más y no han
sufrido tanto el paso del tiempo. Además de la cera perdida, que era
más usual en los elementos decorativos y las piezas ceremoniales
sacerdotales o civiles, se usaba también el repujado o martilleo
delicado de hojas de oro. Esta técnica era más usada en las armas,
cascos y pectorales de los guerreros, pues se hacía con láminas que
eran más livianas en el combate.

La cultura Quimbaya practicaba la antropofagia ceremonial. Cuando
una tribu iba a la guerra el cacique sacrificaba dos de sus esclavos y
todos bebían de su sangre y comían de su carne, según creían, esto les
daba valor y fuerza para el combate. Esta práctica solo se daba en
tiempos de guerra y en ceremonias religiosas.

El entierro de un cacique era un evento importante. Los sacerdotes
organizaban una gran ceremonia, pintaban y adornaban el cuerpo del
cacique, que era ataviado con adornos de oro y mantas lujosas. El
cacique era velado por varias semanas en su residencia, luego era
llevado a lo alto de una colina, donde se habían cavado un hueco en el
que habían puesto muchas joyas y ropajes, unos esclavos vivos para
servirle durante su nueva vida, y mientras llevaban el cuerpo del
cacique, sus esposas estaban felices de acompañarlo a la vida eterna.
Finalmente lo enterraban.

La estructura administrativa Quimbaya era bastante dispersa, había
más de 80 caciques, aunque entre ellos reconocían a cinco como
superiores. En lo referente a las relaciones con tribus cercanas, los
Quimbayas y sus vecinos, a diferencia de otras culturas, tenían
relaciones constantes pues las distancias entre sus poblados era
escasa. Las relaciones eran mantenidas de cacique a cacique y siempre
se usaban intérpretes. Entre esas tribus se encontraban: los Ansermas,
los Irras, los Quindos, los Caramantas, los Pícaras, los Pozos y los
Armas.

Los Ansermas, eran muy poderosos, y estuvieron incluso a punto de
invadir el territorio Quimbaya. Los Pozos y los Armas eran caníbales y
siempre estaban peleando con sus vecinos.

Los Quimbayas no tenían ejércitos organizados, pero en el combate
los guerreros Quimbayas, entrenados por los caciques, liderban milicias
conformadas por hombres y mujeres de todas las edades que combatían en
igualdad de condiciones: en esos momentos lo importante era conservar a
la Nación Quimbaya. En tiempos de paz, los Quimbayas organizaban
brigadas de centinelas y espías que cuidaban las fronteras. En caso de
invasión avisaban a los caciques, quienes decidían reunir a la gente.
Se ha descubierto, que los Quimbayas eran hábiles constructores de
trincheras y trampas, cavando zanjas profundas, que llenaban de filosas
estacas mojadas en veneno, disimuladas con maleza y paja. Otras
técnicas de defensa eran las de esconderse en fortines de guadua en los
árboles donde esperaban para emboscar al enemigo con flechas
envenenadas. En las batallas, los niños cargaban las banderas de las
tribus, las mujeres tiraban piedras, lanzas y agua hirviendo desde las
colinas, los hombres y los jóvenes estaban en el frente con flechas y
arcos. Al triunfar, todos se reunían en el poblado y celebraban
bailando y haciendo combates ficticios entre ellos.

Fueron una de las últimas culturas en desaparecer pues las zonas que
habitaban eran casi inaccesibles, rodeados a lado y lado por nevados y
con dos tapones de selva al norte y al sur. Aun así los españoles al
mando de Jorge Robledo, que había ya conquistado el Norte de Antioquia
llegaron a la región que habitaban. Robledo primero los trató bien pero
luego comenzó a mandarlos a las encomiendas a trabajar. Los Quimbayas
se resintieron y comenzaron una guerra. Fue inútil, Robledo venció y
los últimos Quimbayas escaparon al Chocó. Lentamente desaparecieron y
nos dejaron maravillosos tesoros, el más famoso, es el “Tesoro de los
Quimbayas”, encontrado enterrado en Quimbaya, Quindío a finales del
siglo XIX, este tesoro está hoy en el Museo de América de Madrid.
Aunque la pieza más representativa del arte Quimbaya, el Poporo
Quimbaya, reposa en las bóvedas del Museo del Oro de Bogotá, siendo la
primera pieza que el Museo tuvo, en el año de 1933.

 


CULTURA SAN AGUSTIN – COLOMBIA

Cultura San Agustín

De Wikipedia, la enciclopedia libre



Estatuas en un monumento sepulcral del culto indígena de San Agustín en Colombia.

Con el nombre de San Agustín se conoce en Colombia, Suramérica, una importante región arqueológica, en la que se han hallado varios centenares de esculturas monolíticas, que indican que allí floreció desde remotos tiempos una cultura,
que hoy es objeto de estudio por parte de misiones científicas para
establecer los orígenes y los rasgos peculiares de este pueblo. Se
inició, a partir del Siglo XXXIII a. C., una cultura que presenta ya un considerable desarrollo en el Siglo VII a. C. , según las fechas de Carbono 14 obtenidas recientemente asociadas a la agricultura, la cerámica, la orfebrería y el arte escultórico.

Las diferencias marcadas entre objetos,indumentaria, vestuario y trabajo lítico, observados en las esculturas, hace suponer que la necrópolis de San Agustín fue el lugar donde varias etnias americanas desde lugares distantes traían sus muertos principales a sepultar y de la que hacen parte el Parque Arqueológico Nacional de Tierradentro y el Parque Arqueológico de San Agustín

Cronología


Grandes Linajes o Familias de las Etnias Americanas en Colombia

La cultura agustiniana, se extiende desde el siglo XXXIII a. C.
hasta el siglo XVI d. C. Las diferencias estilísticas que pueden
advertirse en la estatuaria y particularmente en la cerámica, como
también la sucesión de otros elementos, lo que evidencia en su proceso
de integración varios períodos claramente definidos, obedecen más que a
influencia de corrientes extrañas, a la evolución interna de este
complejo cultural.



Línea del tiempo de la Prehistoria de América

Línea superior "correspondencia a las Migraciones"

Línea inferior "desarrollo de civilización en América



Féretro San Agustín, Colombia.

Con base en el resultado de tales exploraciones, el cuadro cronológico que presenta la cultura de San Agustín es el siguiente:

Período Arcaico : 3300 a. C. al 1000 a. C.

Féretro del alto de Labapatas (2550 a.C.), Mesitas, ruinas del lado
oeste (1990 a 1800 a.C.), Ruinas del alto de los idolos (1800 a.C.),
Mesitas B montículo (1500 a.C.)

Período Formativo : 1000 a. C. al 300 d. de C.

a) Inferior : 1000 a. C. al 200 a. C.

b) Superior : 200 a. C. al 300 d. C.

Período Clásico Regional : 300 d. C. al 800 d. C.

Período Reciente : 800 d. C. al siglo XVI d. C.

El Desplazamiento

San Agustín es un topónimo que data del siglo XVII y con el cual se
designa una región montañosa del sur de Colombia, donde floreció una
milenaria cultura aborigen. La zona en la cordillera andina, recostado en una de las bases del Macizo Colombiano.
No lejos de allí, en el Páramo de las Papas, nacen algunos de los
principales ríos del país, los cuales cruzan el territorio colombiano
en distintas direcciones y en largos recorridos alcanzan caudales
navegables. El río Magdalena, es una de las más importantes vías de navegación y entrada hacia el interior, transitada desde tiempos pleistocénicos y por donde arribaron los colonos europeos que descubrieron y conquistaron las tierras de los muiscas. El Cauca, su más grande tributario, que irriga fértiles valles interandinos, ricos en filones y aluviones auríferos, tierra donde buscaron asiento los quimbayas y otros consumados orfebres precolombinos. El Caquetá, que sale al Amazonas,
después de irrigar el pie de monte andino y en cuyo curso medio y bajo
moran todavía grupos indígenas selváticos, algunos descendientes,
quizás, de los antiguos escultores de San Agustín.

.

El paisaje geográfico es de colinas onduladas y planos inclinados que descienden hasta estrechos y profundos cañones
de origen aluvial. Al fondo pueden divisarse los imponentes picos del
Macizo, como se denomina el nudo montañoso andino del sur de Colombia.

En el área de San Agustín, el accidentado relieve determina una rápida sucesión de climas,
desde el frío del Páramo de las Papas, y llegando a templado en las
vertientes y cañones de la cordillera, estos enmarcan el ámbito en que
se inició, a partir del Siglo XXXIII a. C., una cultura que presenta ya un considerable desarrollo en el Siglo VII a. C. , según las fechas de Carbono 14 obtenidas recientemente asociadas a la agricultura, la cerámica, la orfebrería y el arte escultórico.

Los vestigios arqueológicos


Tumba policromada

La zona donde se encuentran las reliquias prehispánicas se ubican en una región que corresponde a los actuales municipios de San Agustín, San José de Isnos y Salado Blanco.
Vestigios similares se han identificado también hacia la vertiente que
cae sobre la Amazonía, especialmente en la localidad de Santa Rosa del Caquetá.
Se debe tener en cuenta que una vasta extensión de esta zona está aún
sin explorar, particularmente las zonas que ascienden hacia el Valle de
las Papas, cubiertas por una densa vegetación selvática que sólo hasta
años recientes empezó a ser desmontada a trechos por las avanzadas
colonizadoras. En esta área aparecen, aislados unos de otros, núcleos
de estatuas y de tumbas, a manera de centros ceremoniales. La tradición
histórica ha señalado estos lugares con nombres especiales, que en su
mayor parte se conservan hasta hoy, como Mesitas, Lavapatas, Ullumbe, Alto de los Idolos, Alto de las Piedras, Quinchana, El Tablón, La Chaquira, La Parada, Quebradillas, Lavaderos y otros.

En tales lugares se han encontrado concentraciones de tumbas, algunas revestidas con grandes lajas y con sarcófagos
monolíticos en su interior, cubiertas con montículos artificiales que
alcanzan hasta 30 m de diámetro y 5 m de altura; estatuas de más de 4 m
de altura y de varias toneladas de peso. El trabajo lítico más
destacado es la llamada "Fuente de Lavapatas",
un lecho rocoso de la quebrada del mismo nombre, en donde los nativos
labraron una fantástica fuente ceremonial, con tres piletas y numerosas
figuras serpentiformes y batracomorfas en bajo relieve, circundadas por
diminutos canales por los que corre el agua de manera armoniosa. El
sitio estaba consagrado al culto de las deidades acuáticas y a la
práctica de ceremonias de curación.

Descubrimiento del sitio y trabajos posteriores

Desde mediados del siglo XVI (1536-1539) la región del sur de los Andes de Colombia
fue cruzada por expedicionarios españoles, quienes fundaron allí
poblaciones que en poco tiempo tendrían gran significación en el
proceso colonizador, como Pasto, Popayán, Almaguer, Timaná y otras. Sebastián de Belalcázar y García de Toledo avanzaron por las tierras del Macizo hasta llegar al Alto Magdalena, precisamente donde se ubica San Agustín, antes de que el primero de ellos siguiera hacia el norte para encontrarse con las huestes de Gonzalo Jiménez de Quesada en las tierras de los muiscas, donde acababa de fundarse Bogotá.
A estas expediciones siguieron otras, que entraron en contacto con
grupos indígenas que allí moraban y a las cuales se refieren varios
documentos que reposan en los archivos de Colombia y España.
Sin embargo, en ninguna de estas fuentes aparece noticia alguna
relacionada con los monumentos arqueológicos de San Agustín, ni los
indígenas de la zona revelaron su existencia a los recién llegados. A
partir del siglo XVIII, cuando se inició la acción destructora de los
buscadores de tesoros se empezaron a conocer los trabajos escultóricos
que residían en la zona.


Tumbas de la cultura San Agustín.

La primera información acerca de las ruinas arqueológicas de San
Agustín aparece en la obra Maravillas de la Naturaleza, escrita por el
misionero mallorquín Fray Juan de Santa Gertrudis, de la Orden Observante, quien visitó varias veces el lugar, la primera en el año de 1756. Su crónica de viaje, inicia en Cartagena de Indias y terminada en Lima, permaneció inédita en Palma de Mallorca por cerca de dos siglos, hasta cuando en 1956 fue enviada a Colombia una copia del manuscrito y publicada en el mismo año en la serie Biblioteca de la Presidencia de Colombia.

Es una descripción muy superficial de algunos de los monumentos,
Santa Gertrudis cuenta cómo ya desde esa época buscadores de tesoros se
empeñaban en remover las estructuras funerarias. Siguieron después la
visita del naturalista Francisco José de Caldas (1797), del geógrafo y cartógrafo italiano Agustín Codazzi (1857) y Carlos Cuervo Márquez
(1892), entre los principales del siglo pasado. En 1914 es cuando
realmente se inicia el estudio científico de tales vestigios, con la
visita a la región del investigador alemán K. Th. Preuss y posteriormente con las exploraciones del arqueólogo español José Pérez de Barradas y del colombiano Gregorio Hernández de Alba (1937), Luis Duque Gómez, Eduardo Unda y Tiberio López (1943-1960), Gerardo y Alicia Reichel-Dolmatoff (1966), Luis Duque Gómez y Julio César Cubillos,
misión esta última que adelantó la más intensa exploración de los
yacimientos, en temporadas de trabajo que se extendieron desde 1970
hasta 1977, bajo el patrocinio de la Corporación Nacional de Turismo de Colombia y de la Fundación de Investigaciones Arqueológicas del Banco de la República de Colombia.

El pueblo escultor

La investigación arqueológica ha facilitado la reconstrucción de
buena parte de las pautas culturales de este pueblo que habitara el
alto Magdalena. Se sabe hoy que la base principal de su sustentación
económica fue la agricultura del maíz, del maní, del chontaduro (guliehna gasipaes) y de la yuca,
sumada a actividades complementarias de pesca y caza. Evidencias de
tales labores han sido comprobadas en estratos que datan del siglo
VII a. C. y que explican los rasgos fundamentales de su arte
escultórico, íntimamente relacionado con sus concepciones
mágico-religiosas. Esto contrasta notablemente con la estructura simple
de sus viviendas, que eran de planta circular y de cubierta pajiza,
hecho que explica plenamente Cieza de León (1518-1560), un cronista de la Conquista.

Las casas estaban construidas con materiales perecederos, por lo
cual no han quedado de ellas más señales que los orificios donde se
hincaron los maderos redondos que formaban sus muros y que sostenían
los techos, formando recintos de tres, cinco y hasta nueve metros de
diámetro, estos últimos destinados al parecer, a la morada de los jefes
de la tribu o de los Mohánes o chamanes.
Una habitación la formaban generalmente varios bohíos, situados a gran
proximidad unos de otros. Allí tenían sus dormitorios, sus fogones, que
eran tres o cuatro piedras semi-redondeadas, sobre las que colocaban
las vasijas destinadas a la cocción de alimentos, cuando no empleaban
las ollas trípodes, de soportes altos y macizos. También aparecen
dentro del perímetro de las casas, o muy próximas a ellas, huellas de
sus pequeños talleres y los lugares señalados para arrojar los
desperdicios.

La orografía de la región, caracterizada por suaves ondulaciones de
origen volcánico, delimitadas por el curso de numerosos arroyos y
quebradas, determinó una pauta de poblamiento disperso en el área de
San Agustín, similar a la que se observaba en las demás regiones de lo
que es hoy Colombia y que aún persiste en el ámbito rural.

Los núcleos de población coinciden generalmente con el emplazamiento
de grupos de estatuas y estas últimas con los sitios donde se ubican
los cementerios. El Crecido número de sepulcros indica, o bien una alta
densidad de población en aquellos tiempos, o bien la existencia aquí de
un centro ceremonial, consagrado al culto de los muertos. La presencia
de estatuas y de cementerios en casi todas las lomas de la región, es
un claro testimonio de la dilatada extensión territorial que habría
tenido este supuesto centro, a través de los actuales municipios de San Agustín, San José de Isnos y Salado blanco,
en donde se congregarían periódicamente las tribus que poblaban las
áreas vecinas y las que tenían sus propias estancias en aquellos
lugares, especialmente los escultores y los jefes religiosos, para la
práctica de las ceremonias propias del culto funerario.

Cultura (organización social)

Los rasgos peculiares que caracterizan el florecimiento de la
cultura de San Agustín, entre el 300 d. C. al 800 d. C., tales como el
gran desarrollo de la estatuaria lítica, que presenta una etapa ya muy
avanzada desde el siglo VII a. C., la construcción de grandes
terraplenes o aterrazamientos para la localización de las necrópolis,
la edificación de muros de contención, las tumbas revestidas con
grandes lajas de piedra, algunas, las principales, cubiertas con
montículos artificiales coronados con templetes funerarios, las fuentes
ceremoniales labradas en la roca viva, reflejan una adelantada
organización del trabajo y una estratificación social y política. La
escultura, en particular, indica claramente una verdadera
especialización del trabajo, ya que esta actividad, dado el grado de
complejidad y de adelanto que alcanzaron sus artífices, supone una gran
habilidad profesional, un notable talento artístico y en especial un
profundo conocimiento de las creencias mágico-religiosas de la tribu, a
través de una larga tradición de tales manifestaciones religiosas.
Además, diferencias que se aprecian en la estructura de los sepulcros
de un mismo yacimiento, sin indicaciones claras de una secuencia
cultural, hablan más de una estratificación social, puesto que la
cerámica y otros elementos del ajuar funerario atestiguan la
contemporaneidad de unos y otros. Tal estratificación estaría basada
sobre la diferencia entre los grupos ocupacionales y en la jerarquía
política y religiosa, consolidada en la formación de pequeños señoríos,
una organización típica de la mayor parte de los grupos indígenas
encontrados por los españoles en el siglo XVI en la región andina de Colombia.

Es posible pensar también que la gran dispersión que tiene la
estatuaria lítica en San Agustín se explica por haber existido entre
estos nativos una organización estructurada sobre la base de pequeños
grupos familiares, unidos entre sí por vínculos religiosos. Este mismo
hecho podría aclarar la razón de la gran variedad de motivos y estilos
representados en las estatuas dentro de una aparente homogeneidad
morfológica, diversidad que habría obedecido a la necesidad de
individualizar en cada lugar la representación de las deidades
protectoras del grupo familiar, dentro de los cánones religiosos
tradicionales. El chamanismo o Mohánismo
jugaría también un papel significativo a este respecto. En torno a
estos personajes se debieron agrupar los pequeños núcleos familiares y
aquellos habrían formado así una especie de casta sacerdotal, con
marcada influencia en la organización social y política de una
población que tenía una fuerte mentalidad mágico-religiosa, expresada
en la rica temática que se manifiesta en el arte escultórico. Todo
induce a pensar que en este período floreciente de la cultura
agustiniana, la organización social estaba fuertemente influida por los
grupos guerreros y las formas religiosas por las deidades solares y de
la guerra. Las estatuas de las Mesitas A y B del Parque Arqueológico
parecen ser la representación más auténtica de este momento cultural.
Aparecen guardando la entrada de tumbas revestidas de grandes lajas,
con sarcófagos monolíticos en su interior, consagrados, seguramente, a
guardar los despojos mortales de héroes de la tribu o de sus jefes
político-militares.

La escultura

La manifestación peculiar de la cultura de los antiguos pueblos de
San Agustín fue la escultura lítica monumental. Más de 300 estatuas han
sido halladas, la mayoría en una área que aparece plenamente delimitada
por las cuencas de los ríos Magdalena, Bordones, Mazamorras y
Sombrerillos y los picos del Macizo Colombiano.
Indudablemente los nativos quisieron hacer de esta región un verdadero
centro ceremonial para las prácticas funerarias, presididas por los
grandes monolitos, en los que ellos expresaron su estilo simbólico, sin
que este propósito les hubiera impedido tallar formas de gran
naturalismo.

Los bloques en que fueron talladas son tobas volcánicas y andesitas lávicas,
algunas de grandes dimensiones, hasta de más de 4 metros de altura y de
varias toneladas de peso. Con excepción de la vecina región de Tierradentro (Cauca), en ninguna otra zona de Colombia
se presentan estos rasgos monumentales de la escultura y puede
afirmarse, por consiguiente, que ellos están confinados al Alto
Magdalena.


«La diosa de la Chaquira» en el cañón del río Magdalena.

La estructura general del complejo arqueológico de San Agustín
ofrece algunos rasgos muy característicos, como la homogeneidad de
ciertos elementos y su continuidad a través de los distintos períodos
evolutivos, lo que habla en favor de un parentesco cultural de los
diferentes grupos que allí concurrían y de una larga tradición de los
mismos, expresada en elementos indicativos como la cerámica y la
industria lítica, como también en ciertos motivos representados en las
esculturas, cuyas formas ancestrales se inician por lo menos en el
siglo VII a. C. y persisten, al lado de otras posteriores, hasta el
siglo XVI de nuestra era.

El dualismo es un rasgo sobresaliente en la cultura de San Agustín.
En la estatuaria se ven, al lado de las representaciones femeninas,
otras de sexo masculino. Constituye esta característica una de las
peculiaridades que se han señalado como propias del llamado Período Formativo en América precolombina. En San Agustín, como en Mesoamérica,
las creencias religiosas de los nativos dieron origen a un complicado
culto ceremonial, en el cual jugó un papel significativo el ritual de
las danzas de enmascarados. Aun persiste esta práctica entre varias de
las tribus que habitan en la Amazonía,
las cuales usan disfraces fabricados de tela de corteza de árbol,
pintados de varios colores. Es indudable que la mayoría de los monolitosMuseo del Oro
del Banco de la República se ven figuras enmascaradas, algunas de una
sorprendente similitud con las de San Agustín, como puede observarse en
las figurillas de remate de los alfileres calimas, en las que el
disfraz que cubre la cabeza y la cara de los personajes está sostenido
con las manos, al igual de las que seguramente quisieron representar
los artífices agustinianos en varias esculturas de los yacimientos
arqueológicos de Quebradillas y de Ullumbe.
del Alto Magdalena llevan estas representaciones. En las colecciones del

Como ocurrió en el período formativo de las demás culturas de la zona andina y de Mesoamérica, las creencias mágico-religiosas estuvieron en íntima relación con su principal base de sustentación económica, la agricultura, como también con la caza y la pesca. Son los mitos que integran la fauna mágica, en la que son particularmente frecuentes varias especies, asociadas a su cosmogonía.
De ahí que en la estatuaria aparezcan representados varios mitos. El
sol, la luna, el rayo, la lluvia y otros fenómenos naturales, se
personifican y expresan en sus símbolos. Las deidades aparecen
antropo-zoomorfizadas y estrechamente asociadas a los ritos mortuorios.
El sol y la luna presiden su panteón religioso.


Estatua en el yacimiento de Mesitas.

La frecuencia de la representación de la boca felina en la mayor
parte de las esculturas, es indicativa del culto al jaguar, que parece
ser uno de los más antiguos y generalizados entre los pueblos que
vivían en la zona andina y que aún persiste en las poblaciones aborígenes que moran en la selva amazónica. En otras culturas arqueológicas andinas este elemento caracteriza también muchas de las representaciones escultóricas.

También la serpiente ocupa un papel preponderante en las
representaciones escultóricas de San Agustín y en la fuente ceremonial
de Lavapatas. Una estatua que se encuentra hoy en el Parque
Arqueológico, en el llamado "Bosque de las Estatuas", presenta las
manos dobladas sobre el pecho y éstas sostienen, de la cola y de la
cabeza, una serpiente enrollada. Los elementos que caracterizan esta
escultura permiten interpretarla como una Divinidad de las lluvias o
como la representación de un sacerdote o mago de la tribu en el momento
de invocar el espíritu de la deidad para que se pronuncie en favor del
campo o de las cosechas.

La figura de un águila que sostiene una serpiente con el pico y con
las garras, escultura que otros investigadores interpretan como la
representación de un búho, debió tener en el mundo de las creencias de
los antiguos agustinianos una significación especial. Posiblemente fue
el símbolo de la creación, relacionado con el origen de la luz y del
fuego y de la jerarquía política, es decir, el símbolo por excelencia
del poder. Motivos de aves rapaces en piezas de orfebrería han sido
hallados aquí como adornos personales, colocados como ofrendas en
tumbas que debieron corresponder a personajes de la tribu. Entre los
indígenas taironas, que moraban en el norte, en la Sierra Nevada de Santa Marta y en sus proximidades, el águila aparece también frecuentemente en los objetos de oro, lo mismo que entre los muiscas y quimbayas.

Las estatuas que se denominan cariátides,
porque estaban destinadas a soportar los techos de los grandes
sepulcros en las Mesitas A y B del Parque Arqueológico son,
seguramente, representaciones de guerreros. Tal es el caso de los monolitos
que se encuentran en el montículo noroeste de la Mesita B y en los
montículos oriental y occidental de la Mesita A. En estas estatuas
aparece figurada, en forma naturalista, la imagen de guerreros,
adornados con diademas especiales y portando las armas que ellos usaban
(piedras redondeadas, que lanzaban con la mano, escudos o rodelas, que
sostenían con la mano izquierda). En otras estatuas la rodela está
sustituida por una maza corta, la "macana" de que hablan las crónicas del siglo XVI, usadas por los panches, muzos, cólimas y otros grupos, y que aun emplean los chimilas, un pueblo indígena que vive en las proximidades de la Sierra Nevada de Santa Marta.


Fuente de Lavapatas.

Las serpientes crestadas, que aparecen como apéndice de las figuras
felinas que se ven encima de las cabezas de los supuestos guerreros del
montículo oriental de la Mesita A, permiten relacionar estas esculturas
con otras de Mesoamérica, en donde dichos elementos representan a Quetzalcóatl,
un dios bueno, que creó al hombre con su propia sangre, le dio el maíz,
le enseñó la industria lítica, los tejidos, la astronomía, el
calendario, ciertos rituales y el culto. Otros elementos de la fauna
representados en la estatuaria de San Agustín son el mono y la ardilla,
en estrecha relación con los ritos de fertilidad; la rana y el lagarto,
con las lluvias y con la muerte; el pez, con el cultivo del maíz; el
murciélago, como deidad de la agricultura. En San Agustín, la llamada
"rana de Codazzi", descrita por este geógrafo en el año de 1857 y que
duró perdida durante cerca de 200 años, oculta bajo la espesura, está
labrada en un bloque in situ, el cual se ubica en las faldas que caen
sobre la hondonada donde se encuentra la "Fuente de Lavapatas",
a una distancia más o menos de 50 m de este importante monumento. Una
rana monolítica, de tamaño monumental, con colmillos y garras, como las
del Alto de los Idolos y Alto de Lavapatas, en San Agustín, presidía una necrópolis en la hacienda denominada "El Marne", cercana a la población de Inzá. En la orfebrería calima, quimbaya y tairona, la rana es motivo frecuente.

El caracol, de varios géneros, se ve figurado en muchas de las
esculturas agustinianas, sostenido con la mano izquierda, en las
representaciones antropo-zoomorfas. En el área muisca
y en la calima se han encontrado hechos en arcilla, cobre y oro. Además
de su empleo como trompetas, al cual hacen frecuentes alusiones los
cronistas del siglo XVI, el caracol tuvo especial significación como
implemento para el uso de la masticación de la coca. En ellos se guardaba la sustancia alcalina que servía para provocar la reacción química que libera el alcaloide. En este recipiente introducían el palillo humedecido, que llevaban luego a la boca para mezclarla con las hojas del estupefaciente
y que sostenían entrelazado con los dedos de la mano derecha. Una de
las estatuas más interesantes de la zona, y que hoy se encuentra en la
Plaza de Bolívar de la población de San Agustín, es una figura
antropomorfa, con sombrero y boca felina y que sostiene con las manos
un pez, es interpretada como una deidad de las lluvias. En varias
culturas arqueológicas americanas este motivo se vincula también al
cultivo del maíz y su acción fertilizante.

Vestidos y adornos personales

Muchas de las figuras antropomorfas que representan las estatuas,
aparecen completamente desnudas o sólo con ligeros cubre-sexos y con
algunos adornos, como collares, pulseras, narigueras y orejeras. Este
hecho es curioso, puesto que el área de San Agustín es una región en la
que predomina un clima medianamente templado y éste se enfría
considerablemente a medida que se asciende al Valle de las Papas.
Quizás ello permita afirmar que se trata de un pueblo que tuvo una
prolongada estancia en tierras bajas antes de alcanzar los lugares
donde labraron sus estatuas. Varias esculturas presentan, sin embargo, faldellines y sombreros, los primeros confeccionados con tela, hechas de corteza de árbol, como lo acostumbran muchas tribus de la Amazonía.
Los implementos para el hilado, como volantes de husos, son
particularmente escasos en el registro de los elementos hallados en las
excavaciones arqueológicas realizadas. Los adornos fueron variados,
como collares de cuentas de piedra caliza y de piedra dura, estas
últimas de color verde azulado, tubulares, con orificio longitudinal;
cuentas de concha, de semillas, de hueso y de oro; narigueras de
orfebrería, circulares, laminadas o a manera de alambres retorcidos,
con engarces de cuentas de cuerno o de piedra; pendientes de oro
macizo, figurando en algunos águilas diminutas; diademas de oro,
orejeras y otros adornos que han sido encontrados en las excavaciones y
que coinciden en su forma con los que se observan en las estatuas.

La cerámica

Es fundamentalmente monocroma, hecha en atmósfera oxidante, por el
sistema de enrollado y con engobes de distintos tonos ocres. Predominan
las formas de cuencos pequeños, platos, ollas trípodes, copas de
soporte alto. También se encuentran grandes vasijas, destinadas al
almacenamiento de líquidos y a servir de urnas funerarias. La
decoración es casi siempre incisa, aunque se registra también la
pintura negativa, negro sobre rojo, desde las fases iniciales del
florecimiento de la cultura, en el período que se denomina Formativo
Superior. En el período final, o Reciente, aparece la pintura positiva
bicolor, como también una decoración granulada.

CUENTOS MAPUCHES

Mvley ka gen mawida,
ta kuyfi mew, mvley kvpvka pigey pu mapuche. Kiñe wenxu piam ñamvmy ñi rvpv ñi
wiñotuam ñi ruka, kintuyiawlu kulliñ, fey punmay, punmalu ti chi wenxu uma
nagi, fey pefi kiñe kvxal ayiw, mawida tatvy, kiñe kvxal mvley, puru, purugey kiñe
zomo inaltu kvxal wallimekey, utufi, pepufi ti zomo, feyti ti kvpvka. Fem niey
ñi fenxe chi kexan xumaw, xumaw niey ñi ruka mew, ñi ruka re añpe ka . Fenxe
chi poñi, wua, alfiz, kufentu niey ñi poñi, femuechi pefipulu weniyewi gu ka ,
kureyewi egu ka, kvpvka egu , feyti wenxu kisulefuy, lantu wenxu, ka niey
pichike che, meli pichke che niey, fet ñiwiñ koni mawide mew, feyti nieyu ti
kvpvka, fapvle kvpage anay pigey. Nielmy pichike che kvpalafimi ñi mogetupayam
faw. May nien, meliley, kvpalfige pigey. Fey mogetupuy ka mvlelu fenxen kexan
umapuy, ipuygvn. Kiñe feychi nentu zuamfi ti kvpvka, epu chagvl mvten nierkey
ti zomo , feyta alkvy kvpvka illkuy. Chem pietew chi, mankvtuy ñi ruka,
desapareciò toda la riqueza y el fuego igual, feyti wenxu felewey. Ay,
awgellaymvn, feypimvn, nentuzuamfimi, kizulewey, amutuy ñi ruka mew, después
consejo elufy femuechi, kvmelttuwtuygu femuechi mogelerpuy ti chi wenxu ti
kvpvka egu, feyti chi apew zugu mvley ta tvfey, mawida mu mvlekerkey kvpvka .
Kvpvka ta feyti pekefimvn ta kiñe pichi kulliñ, venado ta pikefimvn. Ese
contiene ese venado, tiene dos uña no más.

1. EPEW. ANCIANA DUEÑA DE LA MONTAÑA 
(TRADUCCIÓN)

Una vez un hombre que andaba buscando sus
animales en la montaña se perdió, tampoco encontró sus animales. Se le hizo de
noche tratando de encontrar el camino que llevara de regreso a su casa, así es
que decidió alojarse en el monte. Cuando se acomodaba para descansar y dormir,
de pronto vio un fuego en medio del bosque, alrededor del fuego bailaba una
anciana. Se dirigió donde estaba la anciana, esta era la Kvpvka y al llegar
cerca de ella descubrió que había una casa, que estaba hecha con materiales
recogidos del monte. Tenía de todo, papas, arvejas, maíz. Saludó con mucho
respeto a la anciana, luego se hicieron amigos y se casaron.
La anciana al saber que el hombre era pobre, viudo y que tenía cuatro hijos, le
dijo: “si tienes hijos, tráelos, aquí hay de todo”. Así el hombre llevó a sus
hijos, comieron y alojaron en la casa de la Kvpvka. Una noche mientras alojaban
en casa de la anciana, uno de los hijos del hombre al mirar los pies de ella,
riéndose dijo: mira, tiene sólo dos dedos la viejita. Al escuchar esto, la
anciana se enojó mucho, pateó su casa y así desapareció todo, el fuego, la
riqueza y la Kvpvka.
El hombre desesperado dijo a su hijo: ayayayay, porque te burlaste de la papay
(anciana) ¡qué vamos a hacer ahora! Volvieron a su casa, aconsejó a todos sus
hijos… pero finalmente siguió viviendo con la Kvpvka.

2. EPEW LAFKEN CHUMPALL
(Arselia Lienlaf Marilaf, Comunidad Chan Chan).

Kiñe mapuche koni lafken mu, challwa mealu
en bote, fey mvten epe apolmey ñi bote challwa, suertero, iwvch mapuche anay,
ni poquitito, afmatugey ti wenxu chemu ñi fente eluetew ti chi chumpall
elunieyu challwa , de tanto, mvley kiñe lil feyti mu kompukefuy ti pescador
feyti mu nvleyu ñi namun, xipawelay, ti kura mu, ka ñi kuwu ñi nentual preso
eyu ti chi lil, xipawelay fey nveyu chumpall kulakulawi pigey xemi pigey
mawunamu
 
fvxenkey seña,m ka ti lil wixa koni ponwi lafken.


2. EPEW. SIRENA DEL MAR
(TRADUCCIÓN)

Había una vez un hombre que entró en bote
al mar en busca de pescados. Muy luego comenzó a llenar su bote, tenía mucha
suerte. Tanta era su suerte que el quería seguir sacando pescados. La gente que
lo vió como llenaba su bote se sintió sorprendida, pues era el único que
lograba llenar su bote. Era el Chumpall que le daba tanto pescado.
Siguió y siguió buscando, hasta que se metió en un tremendo barranco de rocas.
Cuando puso un pie sobre una roca el pie se le quedó pegado. No podía sacar su
pie, quiso sacarlo con unas de sus manos y la mano también se le pegó en la
roca. Dicen que el Chumpall lo había tomado como preso “kula-kulawi” dicen. La
piedra creció y se fue más adentro del mar. Además, dicen que cuando va a
llover, de esa piedra sale humo (“fvxenkey”). Es un anunció de mal tiempo.

3. EPEW. VLMEN KURA
(Florencio Martín, Comunidad de Chan Chan)

Ka yiw mvley kiñe vlmen kura piwi egvn, ti
waka nvmvtumekepuy, kulliñ ta kizu nigewkvlelay, tiene reino los animales,
entonces fetyt chi rvgapupi egvn machete mu, piuchi kontu mvten mvley kiñe,
metawe, kiñe pobre , pey une kvpalfi egvn, kvle gey egvn chi , meli chi, ya
eymi fendelan ta mi metawe anay, eluayu kiñe uficha. Ya pi ti chi pelu,
fendelaayu, eluan kiñe uficha, iñche nienulu kiñe kulliñ, chem killiñ mu
mollfvñtu peafilu iñche tvfa, ya el otro por negocio interesó también pu,
tiechi metawe peachi kvpay kiñe fvta chawfon, akuli ti chi comprador, nvpay
kvñe uficha kaxi pilunfi ñi mollfiñ rvgalfi mapu mu, gvlmani ti wenxu, fenxen kulliñ.
Femechi ta mogekerkey ta mapuche, mvley ta gvlmen kura.


3. EPEW. PIEDRA DE RIQUEZA
 
(TRADUCCIÓN)

Antiguamente habían muchos animales
salvajes y los mapuches los cazaban para alimentarse. Una vez cuando un grupo
de hombres andaba cazando estos animales vieron una vaca que olfateaba una
piedra. La piedra tiene poder comentaron y se fueron hasta ese lugar.
Escarbaron con machete y cuando recién escarbaban uno de los hombres, vió que
se asomaba un metawe, entonces lo sacó.
Otro le dijo: por qué no me vendes el cántaro, yo te pago una oveja. El otro
como no tenía animales se interesó y se lo vendió. El otro hombre se llevó el
cántaro a su casa, agarró una oveja y cortó una de sus orejas. La sangre la
depositó en el cántaro y la enterró. De esta forma el hombre enriqueció gracias
a la piedra poderosa (“vlmenkura”).

4. PIAM. MANKIAN
(Juan Bautista Martín, Ngenpin, Comunidad de Chan Chan)

Lafkentu, koni kintu lawenal kiñe wenxu
machikawun, konayen tvfey, pigekey, pikefuy ta ñi fvcha chaw em, machikawun
kona yem kintuafulu likan kura pigekefuy, feyti chi kimlafi ti likan kura,
kuyfi em masiaw kintugekefuy tvfey, kintuafilu, inaltu lafkentuwe, wiywipey may
ti kona, fey lelintukuy kiñe pichi xayen mu, feymu ayin kechi piam, ay mvna
kvmefuy ti tiltilkawe nay, kushe pifi ga ti kushe, ayepelu fey, feyti mu
mvlefuy gen lafken, pvnay ñi namun, kiñe pichi kura piam pinapui ti kura ñi
namun mew ka felewetuy, pepi nentuwelafi kagelu kay fey felewey ka zoy fvta
kura mu pvnay ñi namun, pepi nentuwelafi, kiñe ñi namun piam nentufuy ka welu
pvnatuy femechi eluwlu anay chaw fey genu yofvn kontvfilu feyti xayenko, eyetun
reke kontuwulfiel ayetufi femuechi ñi falefel ti perimo. Feyti mankian
gijaimagepuy, kulligepuy ufiza, epe chemchi, no, kulpai. Fewla fvta gvlmeni,
kom winolkawellutu niey, auto, camión, chem nielay tvfey. Ka niey kure tvfey,
el mismo sirena chumpall feyti may nieyu chumpall feyti mu kurawkvlefuy feyti
chi xayen gen kvlefuy, fey illuimafilu ñi pvti tiltilkawe fey aqui estoy yo
pieyu, fey nveyu. Sirena egu mvley, niey fotvm… ka pichi kura faley, feyti
pichike yal. Feyti llemay apew zugu tvfey ese es una historia que lo llama el
winka feymu may chaw mvley, tiene contenido verídico pi ta winka.


4. HISTORIA DE UN ENCANTAMIENTO
 
(TRADUCCIÓN)

Dicen que una vez un hombre que era como
Machi fue al mar a buscar remedio, “likan kura”, -no se sabe que lo que es el
“likan kura”-. Cuando andaba por las orillas del mar, le dio mucha sed, cuando
se dispuso a tomar agua en una vertiente, dicen que dijo: ay… que se ve bueno
su tiltilkawe papay, le dijo a la vertiente asociándola a una mujer. Aquí había
un gen lafken (dueño del mar) y este se enojó mucho.
Por eso dicen que como castigo un pie se le pegó en una piedra, luego puso el
otro pie en otra piedra y también quedó pegado. No pudo despegar sus pies. Para
que ello ocurriera, le hicieron gijatun (rogativa), pagaron ovejas, pero fue
imposible, se quedó pegado. Ahora dicen que tiene mucha riqueza, tiene
caballos, auto, camión, hasta tiene una sirena de mujer. Fue ella la que lo tomó
cuando la deseó como mujer mientras tomaba agua. También ahora tiene hijo, hay
otra piedrita, esa es su hijo.

5. PIAM. LEFIN EGU PICHIN
((Juan Canuilaf, comunidad Maiquillahua)

Feyti wapi, está en el medio del mar…
ayetuy puruni, epu kurv mapuche pigey, furin mapu tuwuni, para el lado de
Lanko.
Ayvtupay piam, feyti piwke, pepafi ti Kvlche mapu che ti uficha, kvxaltuy egu
pigey, fey kakafi, ifi egu. Kuyfi mu feyti kom piuke kvxaltugelay, elegi
gikatuwe mu, rewe mu. Fey wunma xipan akuy lafkentupelu (…)
Mvley wampo kuyfi, pigekelayam, fey wampotu nokefuy che, feyti wapi mapu mew,
dicen que se fueron derechito, no se para donde, gewelay.
Ka antv pegetuy ti antv wampo pigey, ka amuy genke familia. Ka antv pepefigvn
piam ti machi, malew liwen gijatulel, ka antv malew anvpay epu xaru, famechi
ixoxipa ti machi, feyti machi, feyti mvn familia pigey piam. Tvfa ayetufi
lelfvn pigey, lelfvn ayetufalay pigey, Chaw Dios ñi elel pigey (Lefiñ egu
Pichíñ), eso es historia, apew zugu tvfey (…) y eso xaru siempre de a dos y
se conocen por xaru nomás (…).


5. PIAM. LEFIN Y PICHIN
 
(TRADUCCIÓN)

Dicen que antiguamente, dos hermanos, uno
llamado Lefin y el otro Pichin, que venían del lado de Lanco, llegaron a
Maiquillahue a pescar. Cuando pasaban por el lugar (gijatuwe) donde recién se
había hecho kamarikun, esos dos hombres morenos tomaron el corazón de oveja que
había en el Rewe (lugar sagrado del gijatuwe), hicieron fuego y se comieron los
corazones. Después de eso, entraron en un bote al mar y se alejaron hacia adentro.
Al otro día, dicen que el bote apareció sólo sin sus ocupantes.
La familia de estos dos hombres lo buscaron día y noche sin resultados. Después
buscaron una machi para que hiciera rogativa, esta al amanecer fue a hacer
gijatun (rogativa) en el lugar del gijatuwe. Al otro día en la mañanita dicen
que dos Xaru pasaron en el gijatuwe y la machi dijo a los familiares: “Esos son
Lefin y Pichin sus familiares, estos no respetaron el lugar del gijatuwe, con
ese lugar no se puede bromear. Por eso los Xarus siempre andan de a dos.

6. GÜRÜ EGU PICHI SAÑWE

Kiñe rupa kiñe pichi sañwe pürakunuwurkey
kiñe zoy füta anümka mew. Fey gürü penierkeeyu, fey amuy inaltu mamüll lelin
pürafi ti pichi sañwe . feypirkefi: müna ayifun kay ñi pürayal ka chew ta mi
mülepun eymi. Chumuechi püraimi ramturkefi. Kisu kimnien müten pirkefi ti pichi
sañwe. Küpa püralmi , iñché kelluayu pirkefi. Fey kiñe füta zef mew
witratuniefi ñi pürayal. Fey zoy ragin amulelu ñi pual qenu mamüll, ti pichi
sañwe nelkümkunufi ti zef. Ti gürü kom chuchikawi chi, wuzamuwi trananagpalu
mapu mew. Ilotu sañwe ilotoafulu.

6. EL ZORRO Y EL CHANCHITO
(TRADUCCIÓN)

Una vez un chanchito subió a la copa del
árbol más grande que había en el monte. Cuando el zorro lo vio – desde abajo le
dijo: Chanchito , yo también quisiera estar allá Cómo lo hiciste para llegar
tan alto le preguntó. El chanchito le respondió: eso yo no más lo sé, pero si
quieres venir acá también, yo te puedo ayudar. Y con un lazo lo tiraba y cuando
le falta menos de la mitad para llegar arriba, el chanchito soltó el lazo y el
zorro al caer al suelo se hizo pedazos.

7. GÜRÜ EGU ZILLO
(Eulogia Lienlaf, Comunidad de Alepue)

Kiñe rupa kiñe gürü amurkey zillo ñi ruka ñi lawentuwmwal. Feyta kümeleltuanew
ñi zugun pirkey. Puwl, zillo rume llikafuy pefiel ti gürü. Chem zugu chi miauli
tufa pirkey, ñi rakizuam. Fey chalipuy ti gürü, nien kiñe weza zugu pipuy,
kuremugea pilefun , niefun kiñe ayün , welu ta poyelaenew tuchpu pirkey. Welu
chemu pieyu ta zillo. Rume weza ülkantu keymi pienew pirkey. Feyti zillo chum
femlayafuymi. Müna fütalu tami wun pirkeeyu.
 
Ah, günezuamuwkwlafun pirkey ta gürü.
 
Welu Iñche lawetuafeyu pieyu ta zillo , welu müley ta mi kullial.
 
Ah, gam chemchi eluafeyu, chaway, we kvpam , zapatu ka kiñe ruka eluaayu pirkey
ta gürü. Felepe may pirkey ta zillo, fey lukutuleaymi gillatuleaymi, iñche
yemean wezakelu tami lawentuafiel pigey ta gürü. Fey mvtay müten wiñomey ti
zillo, yemerkey kiñe füta akucha ka gütoy cachú lawen . Ñüzüfkunuymagerkey ñi
wun ta gürü, kutrantufuy welu yafüluwi. Fey ülkantuge fewla pigerkey . Müna
kvme ülkantutuy. Fey kullian fewla pigerkey, chemam pirkey, iñlche ta feychi
zugu pilan pirkey fey tripay lukatuwun, kechagey ta zillo. Welu ka antü
umatulelu gürü inaltu rüpü, rupay ta zillo füta wirarkunkefi pilun mew, fey ti gürü
trupefi , guak, pirkey ñi wirarün kom güküri ñi wun pigey.
 

7. EL ZORRO Y LA PERDIZ.
(TRADUCCIÓN)

Había una vez un zorro que nadie lo quería
porque cantaba muy feo. Entonces para solucionar su problema se dirigió a la
casa de la perdiz para pedir ayuda. La perdiz al ver el zorro se asustó
mucho-qué maldad vendrá a hacer pensó la perdiz.
El zorro la saludó con mucho respeto y le dijo: Sabe qué, tengo un problema
tengo ganas de casarme pero nadie me quiere porque dicen que canto muy feo.
Como no va a ser que le dijo la perdiz si tienes la boca tan grande, casi a las
orejas te llega la boca. Ay, no me había dado cuenta dijo el zorro.
 
Yo te puedo hacer un remedio dijo la perdiz, pero mi trabajo tiene un precio,
tiene un valor.
 
Al escuchar esto el zorro ofreció joyas, vestidos nuevos, zapatos, hasta una
casa. Entonces te voy a hacer el remedio dijo la perdiz, mientras yo preparo
mis implementos tu te vas a quedar de rodillas rogando para que todo salga
bien. Así fue que, con una tremenda aguja, le cosieron la boca, dejándosela
como un botón. Al principio sintió mucho dolor pero después tuvo que aguantar.
Para ver si había resultado su trabajo, la perdiz le pidió que cantara el zorro
cantó casi mejor que la perdiz. Luego la perdiz pidió que cuando le traería el
pago ofrecido , el zorro negó haber ofrecido tal pago y hasta insultó a la
perdiz hasta echarla del lugar, la perdiz muy temerosa escapó volando. Pero un
día cuando el zorro dormía a la orilla de un camino, pasó por ahí la perdiz y
después de asegurarse bien que el zorro dormía profundamente, le cantó muy
fuerte al oído al zorro y salió volando. El zorro al asustarse gritó muy fuerte
y al decir Guak! se le descosió toda su boca incluso le quedó más grande y ahí
quedó lamentándose por lo que le había pasado.

8. KIWKIWLIME
(Florencio Martín, comunidad de Chan Chan)

Kuyfi piam, kiñe zomo amurkey liwentu lafkentual, miawli ñi pichi malen. Fey
zew wiñoletulu egu, inaltu lafken amulelu. Ti pichi malen re awkantun mew
amulerkey lefikantuy ka wiñoxekawtuy furi analetukey ñi ñuke mu. Fey ñi ñuke
kvmekechi amulege pirkeeyu, faete ka mapu amukilge pieyu.
Fey amulelu egu, poñwi lafken eluwurkey kiñe fvta tromv, leliniefilu ti mapu
xuipaleparkey kiñe antv kechileturkey. Ti zomo kagentuerkefi, mvtaymvten ragi
tromvmew mvleturkey egu. Welu mvtay mvten gewetulay ti tromv, pelogetuy, kvme
aaaaazkingetuy mapu. Ti pichi malen gewetulay ñamvntuerkeyu ti xomv. Ti gen
pvñeñ wall leliwerkey kimwetulay ñi chumal ñamlu ñi pichi zomo. Wefnulu,
amurkey kiñe machi mew kimeluwal. Fy ta mi pvñeñe mogeley pigerkey . welu zoy
kintulayafimvn. Kiñe milla ruka mew mvley, kvme feley pigerkey. Fey felewey ti
pu gengelu.
Ffey rupalelu xipantu kiñe rupa ta wizañmawukry lafken fey ixo fill challwa,
kollof zollvm nentuparkey lafken. Feyta kullitu erke, kulligen reñma konkvlelu
ti ñamchi malen mew.


8. LA NIÑA QUE SE ENCANTÓ EN EL LUGAR LLAMADO KIWKIWLIME (TRADUCCIÓN)

Dicen que hace mucho tiempo atrás en un
lugar de Chan-chan, una mujer fue con su pequeña hija a mariscar en el mar.
Rápidamente recogió lo que necesitaba. Cuando iban de regreso a su casa,
caminando por las orillas del mar, la niña corría por todos lados. De repente
pasaba por delante de su madre luego se quedaba muy atrás. Su madre le decía:
no te alejes mucho de mi hija, anda con cuidado. De repente la mujer vio que
muy mar adentro venía hacia fuera una inmensa nube. Cuando más cerca la veía,
le parecía como un sol y sin darse cuenta estaba con su hija entre esa nube y
no veía nada. Pero luego, la nube desapareció y cuando miró hacia el lado que
iba su niña, ésta no estaba, había desaparecido. Miró por todos lados, sin
saber que había ocurrido con su hija. Desesperadamente la llamaba, pero, no
apareció. Pasaron los días se dirigió a una machi para saber que había
sucedido.
La machi le dijo: Su hija está viva y vive en una casa de oro, ella está muy
bien. Así es que no la busquen más.
La niña se había encantado en el lugar de kiwkiwlime en Chan-chan. Y un día en
que ya había pasado bastante tiempo de la desaparición de la niña, hubo una
salida del mar y dejó abundante peces, algas y moluscos y que la gente de ese
lugar recogió. Esto era como un pago que daba el dueño del mar a la familia de
la niña que había tomado como esposa.

9. KAMARIKUN KUYFI MEW
(Raúl Huaiquimilla, Comunidad de Puile)

Zewma kuyfi gepelay ñi mvlekefel fvtake
xawun faw, kamarikun pigelu. Zoy kayu mari xipantu amulepelay.
Iñche mari kechu xipantu niepelan, feyti mew mvlekefuy kiñe kamarikun tvfa chi
Puile mapu mew. Fey mew zoy unenke che pu Gen pin, pu Sargento , Capitán kom
egvn mvlekefuy re mapunzugukefuy egvn. Kamarikun mew konkefuy Dollinco mapuche,
Puile, Ticalhue, Lawan ka paillako lof. Kom feychi mapu pu che akukefuy tvfachi
kamarikun mew.
Dollinco mapu mew xipakefuy ti lef pvra gillatun., gillatupeyvm mapuche mawun
rume amulenmew ka echá amunmew are llemay. Gvllatunmew mawun mvxxmxnmew ko fey
kom che amukefuy wixunko mew , kom che yenierkefuy kiñe llaf-llaf feymu
gillatukefuy egvn. Femuechi akukefuy fvtake mawun, ragi mawun amukefuy purun .
Feychi kamarikun mew Genpin gefuy Felipe Mankepillan pigefuchi wenxu. Pu zomo
re mapuche tukuluwkvlekefuy: chamall, xarilonko rume azkefuy egvn.
Ka fvchotugekefuy kiñe kurv wekw uficha. Fey kom mapuche purulekefuy ka
wirarkvley mvxvmvn ko. Fewla ñantuy, zoy kayu mari xipantu amulepelay ñi
zewmawegenun kamarikun faw. Kom che winkawi reke, gelay invy ñi wiño
wixampvrayafel feychi zugu.


9. HISTORIA DEL GILLATUN EN PUILE.
 
(TRADUCCIÓN)

Ya ha pasado mucho tiempo, desde ese
entonces que no se realizan grandes reuniones aquí en esta tierra, grandes
rogativas mapuche. Creo que ya han pasado más de sesenta años, porque cuando yo
tenía como 15 años fue la última vez que se hizo una rogativa mapuche aquí en
Puile. Ahí se reunían las grandes autoridades mapuche con su gente. Estaban los
Gen pin, Sargento, Capitán y, se hablaba sólo en lengua mapuche. Las otras
comunidades que participaban eran Dollinco, Ticalhue, Lawan y Paillako.
Cuando el clima iba muy lluvioso o muy seco se hacían rogativas como
improvisadas allá en Dollinco ahí se juntaba la gente. Cuando se pedía agua o
lluvia toda la gente iba al estero de Puile. Ahí hacían oraciones y así llegaba
la lluvia. La gente bajo la lluvia bailaba, también como sacrificio se quemaba
un cordero negro y alrededor de eso, la gente bailaba e iba diciendo: que venga
el agua.
Las mujeres venían todas, muy hermosas todas vestidas de mapuche con sus trajes
y joyas.

10. GAPITUN ZUGU ALEPUE MAPU, KUYFI MEW.
(Eloisa Quilapan Lienlaf, comunidad de Alepue)
Feychi zugu inche allkükefin. Kuyfi, ese xempefin kiñe kusheyem feyti gapitun
erke. Inche gapitungen mamita me decía, Fey chemgey ti gapitun le decía. Inche
pilafun, ayilafin feychi wentru Norberto pigefuy feychi fücha cheyem. Tuchpu
tuchpu dijo; ave maría turpu piukentulafin dijo presogen piyemegen re lef
kawellu mu pi, nentumegen fey anümtukulefun inche kiñe chem mallu füna mew,
kiñe chümü mallu funa mu, anümtukulefun feymu intukuniefin ti füna, feytiñi
ñuke meken ñi mallu funan pi fey amu ülkantuleninche pi, pichi zomo gen,
chapeka rume nielafun pi , pütükefuy ñi chapeka. Pütü zomo mamita, pütü zomo
che mew rume konkelafun petu pi. Ko mew kom chomungey ti kutral pi,
utruntukulgey.
Fey metanentumegen ka kiñe listo lerkey kiñe wentru ti kawellu. Fey
azkastukugen pi, re kupamtulefun kom wuzay ñi kvpam pi haste llozdi wizamaenew
ñi kupam feyti weza wentru hasta wulel enew ñi chonkiwme wunmu .
Tripan wekun epu zomo kompanienew, inatuyawelgen ñi lefmawnuam pi. Ka pepikagey
gutantu kiñe rincón mu gutantulgen inche pi, ka kompuy feychi gunun weza wentru
pi , hasta wirarun ñi llikafiel pi, fey wunman witran pi. Fey petu rume
nielafun conocimiento pi welu yewen pi. Welu kom yewelayaimi mamita pinienew
egun ti ñi nanunyerkeel ka ñi pu ñasu pi, femuechi hasta kiñe piñeñ nierpun pi,
pitike piwkentukufin ti wentru . De tanto piwkeyerpufin pi. Femuechi
kureyewkefuy che kuyfi pu mapuche mew.

10. HISTORIA DE UN GAPITUN EN ALEPUE.
(TRADUCCIÓN)
La señora Eloísa de Alepúe relata que cuando ella era niña una anciana le
conversó lo que era el gapitun y cómo ella se había casado.
“La anciana me conversó que cuando ella era muy niña que todavía no sabía de
los quehaceres de casa y que tampoco su cabello todavía no le alcanzaba para
hacerse unas trenzas, la habían raptado para hacerla esposa”.
“Yo estaba en la casa comiendo papas bunas que sacaba de un canastito y que
había cocido mi madre, cuando de repente entró un hombre, tiró agua al fuego
para que se apagara y de improviso me tomó en sus brazos y me sacó fuera de la
casa para subirme a un caballo que tenía listo otro hombre. Ahí me subieron al
anca del caballo y como yo vestía de chamall se me abrió el vestido, hasta me
pegó el hombre para que yo no me resistiera a que me llevara. Cuando llegamos a
la casa del hombre allá me cuidaban mucho. Donde yo iba, allá me acompañaban dos
mujeres para que yo no escapara”. Era muy malo comentaba la anciana dice doña
Eloísa.
“Yo todavía no tenía conocimiento pero me daba vergüenza decía la anciana. Y
todos: No debes tener vergüenza me decían. La que era mi suegra y mis cuñadas.
Ya estás aquí me decían. Y así pasó el tiempo hasta un hijo tuve con el hombre
y pasaron y pasaron los años hasta que llegué a querer al hombre me conversaba
la anciana dice doña Eloísa de Alepúe .
Ese era el gapitun una forma de contraer matrimonio antiguamente en la cultura
mapuche.

11. AZKAZTUWCHI PICHI MALEN ,
(Eloisa Quilapan Lienlaf, comunidad de Alepue)

Ciawy antu mew eluwmagekelafuy che ñi
miawal ka. Se cuidaba a los menores que anden tarde.
Aquí pasó una cosa de eso .
Kuyfi piam, epu pichike lamuenwen, kiñe pichi wentru ka kiñe pichi malen. Ti
pichi wentur unenkulefuy ti pichi malen inan. Penulu ñi ufisa egu zoyimi ñi
nuyutual egu pigey.
Fey
tardeymay egu ti pichi wentru elukunufi ñi pichi zeya. Feyta mu ugumayan
pirkefi, iñche kintumetuan ufisa pirkey, wechuperkelau pirkey, fey amuy piam,
ti pichi wentru pepuy ñi ufisa. Chewta ñi elpun ñi elpun ñi pichi lamien
pepalay, feyti mu wirari ñi pichi lamien, nada… felen piam akutuy ruka mew
ina ramtupay ñi akutun chi ñi pichi lamien, akulay pigey. Fulmawi genkelu pigey,
ñami, ñami ti pichi malen. Rupalu antu wefnulu fey triparkey inawalu piam kiñe
pewutuchefe mew piam .
Fey newen mawiza nueyew ti pichi malen
pigerkey, ankaztuwurkey.

11. LA NIÑA QUE SE ENCANTÓ EN ALEPÚE 
(TRADUCCIÓN)

Un día, cuando el campo estaba cubierto de
neblina del mar, hace mucho tiempo atrás, dicen que dos hermanitos: una niña y
un niño salieron a buscar las ovejas que la habían dejado en la quebrada. Pero
lo primero que hicieron fue buscar chupones, cuando se dieron cuenta que ya era
tarde y que empezaba a caer una neblina el niño dijo a su hermanita que era
menor que él. Tú te vas a quedar aquí comiendo chupones, de vuelta te paso a
buscar. Entonces el niño subió más arriba de la montaña donde estaban las ovejas.
Cuando venía de vuelta con las ovejas, pasó en busca de su hermanita pero
sucedió que ella no estaba en el lugar donde la había dejado, lugar donde no se
veía casi nada con la neblina. Pensando en que su hermana no le había hecho
caso y se había dirigido hacia otro lado comenzó a llamarla y ésta nada que
contestaba. Entonces, muy asustado bajó corriendo a su casa preguntando acaso
había llegado su hermanita a la casa. No, no ha llegado acá le respondió su
padre y todos rápidamente se aprestaron en busca de la niña, pero no la
encontraron por ningún lado. Pasaban los días y la niña nada que aparecía. En
vista de lo sucedido sus padres decidieron ir donde una machi para saber que
había sucedido con su niña. La machi les dijo: Ese día que su niña anduvo en la
montaña había mucha neblina y ahí la tomó un dueño de aquella montaña. La niña
se había encantado.

LEYENDAS Y MITOS LATINOAMERICA

LA LEYENDA SAGRADA DEL YURUPARI (Colombia)

El misionero javeriano Padre Diego Villa Pérez, remitió a ETHNIA esta leyenda que oyó contar varias veces a los aborígenes del Vaupés. Bajo el signo misterioso de la melancolía selvática y con el emblema del silencio y del misterio, se encuentran antiguas leyendas tan creídas y practicadas ahora, que da la impresión de ser algo real y nuevo en las mentes de los actuales y civilizados indígenas, rezago de antiguas creencias que hacen parte de su historia incógnita y oscura.
Si fuéramos a escribir todas y cada una de las leyendas indígenas que se entremezclan una en otro con siglos de historia y de vida, nos gastaríamos muchos años para recopilarlas y seria trabajoso, difícil y nada fácil, ya que las pocas que sabemos han sido relatadas con sigilo y temor, y las muchas de ellas nunca serán conocidas por nosotros, porque hacen parte de su sicología reservada y tímida, dando como resultado la absoluta imposibilidad para saberlas y escribirlas. Dando estos antecedentes, tímidamente me permitió informar una de esas leyendas principales que han andado siglos y siglos de boca en boca, por las malocas y en los caminos oscuros de la selva, como por los ríos caudalosos y los tranquilos caños, en los potrillos y en las hamacas, en la soledad y en los bulliciosos cachiríes de las tribus indígenas del Vaupés.

Común a todas las tribus de la selva amazónica, es tan fantástica leyenda que es el corazón del indígena; para el hombre su poder y para la mujer su inquietud y la muerte. Dice así la leyenda: ‘’En un principio había en la tierra dos personas: buenas y se llamaba TUPANA (en guaraní significa santo); hacia el bien, no gustaba de cosas que no servían ni menos parrandas y fiestas profanas. El otro personaje era YURUPARI, amigo de lo malo; juego, chicha, bailes y vivía de lejos de TUPANA. (la palabra yurupari, significa diablo en Guaraní). yurupari arrastraba para si mucha gente.

Contrariamente de Tupana tenia pocos seguidores; y las fiestas de yurupari hacían llevar al bando de la maldad a muchos secuaces. Un día TUPANA resuelve matar a yurupari por ser este quien tenia mas gente en su bando. Se hicieron a una hoguera grandísima y allí quemaron al yurupari con quien habían tenido tantas dificultades y enemistades. una vez hecho ceniza vinieron sus seguidores con gran tristeza y quedaron silenciosos ante semejante realidad; y no pudieron encontrar un solo hueso; todo él había sido hecho ceniza.

Pasaron muchos días, y en las cenizas retoño una palma llamada Pachuba (en lengua guaraní), y fue ella muy bonita por lo alta y recta. Vinieron al lugar mujeres y al mirar la palma hermosa, llamaron a los hombres para convenir con ellos tumbarla y formar con ella un instrumento que imitara la voz de Yurupari Este era el recuerdo viviente de Yurupari Tres pedazos de palma fueron suficientes para formar el antedicho instrumento que imito perfectamente la voz de Yurupari. Desde entonces las mujeres fueron poseedoras del gran Yurupari. Ellas lo tocaban cuando iban al baño en las mañanas; al oírse de lejos se decía que era Yurupari que estaba vivo. Y era oficio de las mujeres traer pepas del monte para los hombres que hacían los oficios domésticos.

Con el correr de los años se aburrieron por ser ellos los llamados hacer los quehaceres del hogar. Además Yurupari era hombre y las mujeres decían no estar con él. Una sola reunión fue suficiente para que los hombres acordaran únicamente el ir a la mañana siguiente a donde las mujeres acostumbradas al baño en el río, para quitarles el Yurupari. Todos ellos armados con adavi (bejuco rodeado de fibra que venia a constituir un verdadero azote, y palabra guaraní), fueron hasta el lugar en donde se encontraban las mujeres bañándose, y azotándolas con los adavi, las obligaron a entregar el yurupari a poder de los hombres.

Realizada la hazaña, se encaminaron al lugar donde se había quemado Yurupari y encontraron con gran sorpresa de todos, una mata de yuca brava, y miraron y era maní (guarani) o maniba (portugués) que es el palo de la yuca. L o arrancaron y vieron que era raíz de yuca e hicieron chicha como la que hacia Yurupari cuando vivía; y probaron la chicha y les supo perfectamente bien. Descubrieron pues, que era preparada con caldo de maní, llamado manicuera, exactamente como la preparaba el mismo Yurupari en vida. Esta manicuera era la misma sangre de Yurupari, es decir que la chicha es sangre de Yurupari poste se convirtió en yuca al ser quemado por Tupana. En esta reunión los hombres determinaron:

1) Prohibido a las mujeres conocer y volver a ver a Yurupari, porque al verlo, al instante este las matara. (para el efecto, los hombres han empleado todos los secretos y medios para dar a las mujeres la muerte, creyendo ellas que Yurupari quien las mata.

2) Los hombres niños de 12 años pueden conocer al Yurupari, bajo el siguiente requisito: someterse a una escuela de quince días en el monte, y bajo la dirección del payé, haciendo utensilios de casa: balayes, matafríos o chipichi (guarani), bancos, remos, etc.

Durante estos días serán azotados de madrugada con su adavi. Los peyés los aconsejaran así: después de ver a Yurupari serán hombres perfectos y podrán casarse. Todas éstas ceremonias las hacen los payés con humo de tabaco para que en los nuevos hombres todo quede en paz y tranquilidad. Hace el payé que sus instruidos comas ají para que se conserve la dentadura de ellos. Bajo pena de muerte no pueden descubrir a nadie el secreto del Yurupari. Una vez terminada la escuela, irán a la casa y se presentarán al papá y a la mamá porque ya son hombres que conocen el Yurupari además pueden casarse por saber hacer de todos los instrumentos necesarios para la casa.

Ese día se da un gran almuerzo al joven que llega y durante el mismo, entrega a sus padres los objetos que fabricó en la escuela. Con la aventura que realizó el hombre de apoderarse del Yurupari, éste domina totalmente y la mujer trabaja no duramente no solo en la casa, sino también en la chagra (huerta).

EL TATU Y SU CAPA DE FIESTA (Bolivia)

Las gaviotas andinas se habían encargado de llevar la noticia hasta los últimos rincones del Altiplano. Volando de un punto a otro, incansables, habían comunicado a todos que cuando la luna estuviera brillante y redonda, los animales estaban cordialmente invitados a una gran fiesta a orillas del lago. El Titicaca se alegraba cada vez que esto sucedía. Cada cual se preparaba con esmero para esta oportunidad. Se acicalaban y limpiaban sus plumajes y sus pieles con los mejores aceites especiales, para que resplandecieran y todos los admiraran. Todo esto lo sabía Tatú, él quirquincho, ya había asistido a algunas de estas fastuosas fiestas que su querido amigo Titicaca gustaba de organizar. En esta ocasión deseaba ir mejor que nunca, pues recientemente había sido nombrado integrante muy principal de la comunidad. Y comprendía bien lo que esto significaba… Él era responsable y digno. Esas debían haber sido las cualidades que se tuvieron en cuenta al darle este título honorífico que tanto lo honraba. Ahora deseaba íntimamente deslumbrarlos a todos y hacerlos sentir que no se habían equivocado en su elección. Todavía faltaban muchos días, pero en cuanto recibió la invitación se puso a tejer un manto nuevo, elegantísimo, para que nadie quedara sin advertir su presencia espectacular. Era conocido como buen tejedor, y se concentró en hacer una trama fina, fina, a tal punto, que recordaba algunas maravillosas telarañas de esas que se suspenden en el aire, entre rama y rama de los arbustos, luciendo su tejido extraordinario. Ya llevaba bastante adelantado, aunque el trabajo, a veces, se le hacia lento y penoso, cuando acertó a pasar cerca de su casa el zorro, que gustaba de meter siempre su nariz en lo que no le importaba. Al verlo, le preguntó con curiosidad que hacía y este le respondió que trabajaba en su capa para ponérsela el día de la fiesta en el lago, el zorro le respondió que como iba a alcanzar a terminarla si la fiesta era esa noche. El quirquincho pensó que había pasado el tiempo sin notarlo. Siempre le sucedía lo mismo… Calculaba mal las horas… Al pobre Tatú se le fue el alma a los pies. Una gruesa lágrima rodó por sus mejillas. Tanto prepararse para la ceremonia… El encuentro con sus amigos lo había imaginado distinto de lo que sería ahora. ¿Tendría fuerzas y tiempo para terminar su manto tan hermosamente comenzado? El zorro captó su desesperación, y sin decir más se alejó riendo entre dientes. Sin buscarlo había encontrado el modo de inquietar a alguien…y eso le producía un extraño placer. Tatú tendría que apurarse mucho si quería ir con vestido nuevo a la fiesta. Y así fue. Sus manitos continuaron el trabajo moviéndose con rapidez y destreza, pero debió recurrir a un truco para que le cundiera. Tomó hilos gruesos – 9 – y toscos que le hicieron avanzar más rápido. Pero, la belleza y finura iniciales del tejido se fueron perdiendo a medida que avanzaba y quedaba al descubierto una urdimbre más suelta. Finalmente todo estuvo listo y Tatú se engalanó para asistir a su fiesta. Entonces respiró hondo, y con un suspiro de alivio miró al cielo estirando sus extremidades para sacudirse el cansancio de tanto trabajo. En ese instante advirtió el engaño… ¡Si la luna todavía no estaba llena! Lo miraba curiosa desde sus tres cuartos de creciente… Un primer pensamiento de cólera contra el viejo zorro le cruzó su cabecita. Pero al mirar su manto nuevamente bajo la luz brillante que caía también de las estrellas, se dio cuenta de que, si bien no había quedado como él lo imaginara, de todos modos el resultado era de auténtica belleza y esplendor. No tendría para qué deshacerlo. Quizás así estaba mejor, más suelto y aireado en su parte final, lo cual le otorgaba un toque exótico y atractivo. El zorro se asombraría cuando lo viera… Y, además, no le guardaría rencor, porque sido su propia culpa creerle a alguien que tenía fama de travieso y juguetón. Simplemente él no podía resistir la tentación de andar burlándose de todos… y siempre encontraba alguna víctima. Pero esta vez todo salió bien: el zorro le había hecho un favor. Porque Tatú se lució efectivamente, y causó gran sensación con su manto nuevo cuando llegó, al
fin, el momento de su aparición triunfal en la fiesta de su amigo Titicaca.

EL ARMADILLO QUE APRENDIO A VOLAR (Peru)

Antiguamente, al principio de los tiempos, el armadillo (1) era como una persona. Vivía como los hombres. Al armadillo nosotros que vivimos en la selva le conocemos mejor por el nombre de carachupa (2). El armadillo, antes tenía su casa como los hombres, tomaba masato entre amigos como los hombres, trabajaba como los hombres. Uno de los mejores amigos del armadillo era el gallinazo, como tenía alas, sabía volar bien por el aire. Subía fácilmente a las alturas donde no había árboles, ni palos ni raíces ni piedras y por allí podía pasear tranquilo sin tropezarse con nada ni con nadie. Viendo esto, el armadillo dijo al gallinazo: -Cuñado, yo también quiero volar como tú y pasear por arriba tranquilo como veo que haces tú. El gallinazo respondiendo dijo así: – Está bien. Pero te voy a decir una cosa que no debes olvidar. Si tú deseas volar y pasear por arriba, no lo hagas cuando el sol esté encima y calienta fuerte. Cuando el sol aprieta y te empiece a quemar, bájate a tierra. Así podrás volar y pasear como yo hago. – Estoy de acuerdo, cuñado. Enséñame, pues , contestó el armadillo muy alegre. Entonces el gallinazo fabricó unas alas y se las puso al armadillo. Con cera de abeja se las pegó a los costados. Lo empujó para que volase, y el armadillo, dando un salto y moviendo las alas, se fue volando a las alturas. Mientras el armadillo volaba tranquilo por el aire, el sol subía lentamente por el cielo y empezaba a calentar. Pero él seguía volando, volando y volando. A las doce el sol estaba bien derechito. El sol apretaba mucho, quemaba. El armadillo, olvidando lo que le había avisado ,paseaba feliz. De pronto el gallinazo, la cera de las alas se despegaron. El armadillo desde bien alto cayó al fondo de un barranco. Al llegar al suelo, ¡tunk! Resonó en el bosque y el armadillo se hundió profundamente en la tierra. Entonces, sabiendo esto, así habló el gallinazo: – En adelante, cuando los hombres tengan hambre y salgan a mitayar (3) al encontrar un armadillo, se dirán: “vamos a matarlo y comerlo”. Y el gallinazo, escupiendo al suelo, aleteando se marchó a lo alto. Por eso, desde entonces, el armadillo o carachupa se esconde debajo de la tierra. Y huyendo pasa toda su vida. Así nos cuentan los viejos

1. Armadillo:  Vulgarmente es conocido en la selva del Alto Marañon por el nombre de carachupa-

2.Carachupa:  Es el nombre vulgar del armadillo.  Etimológicamente en quechua significa rabo sin pelo.

3. Mitayar: Salir al interior de la selva en busca de animales para matar y comer..

EL MITO DE LAS ESTRELLAS Y LOS HOMBRES (Peru)

Los antiguos mochicas se creían descendientes de cuatro estrellas primitivas o sea de dos parejas matrimoniales de astros, que habían procreado a todos los mundos. Era cuestión fuera de duda, para los primeros mochicas, que todo lo celestial tenía un exacto duplicado terreno. El aforismo cabalístico de "así como es arriba es abajo" era para ellos, un artículo de fe religiosa. En lo que respecta a sus creencias sobre los astros eran primitivas y restringidas. Así, por ejemplo, la Luna era más poderosa que el sol y también más útil, ya que se dejaba ver de noche y despejaba las tinieblas. Y se dejaba ver de noche especialmente para perseguir a los ladrones y castigarlos, puesto que era el vicio del robo a que ella más aborrecía. En segundo lugar veneraban al planeta Venus, a Sirio y a la constelación de las Pléyades o Siete Cabrías, que según sus creencias era la autora y creadora de todo el ganado cabrío, vigilando y cuidando del mejor desarrollo y conservación de los rebaños. Aquella doble pareja estelar, autora de todos los humanos, parece que estaba constituida por las estrellas de las constelaciones del Can Mayor y del pescado austral. Las dos estrellas más grandes y brillantes dieron origen a los nobles, a los principales, a los más inteligentes de los mochicas, mientras q de las otras dos estrellas, las más pálidas y pequeñas, procedieron los humildes, los tontos y los plebeyos. Por esto sólo los nobles podían desempeñar las más elevadas funciones del Estado, puesto que eran del mejor linaje celeste y estaban protegidos evidentemente por sus progenitores del cielo, estándoles reservado, a los de clase inferior, de acuerdo también con su origen, los cargos, oficios y menesteres de menor importancia. ¿cómo podría desempeñar, por ejemplo, el cargo de adivino o sacerdote público, un mochica que no tuviera a su favor un origen importante?. En caso contrario no existía la garantía nacional, la fe pública, ya que pesando sobre ellos la responsabilidad del pueblo y la vida propia del Estado, bien fuera en lo que respecta a las calamidades, a las enfermedades, a las guerras, a los hambres y los triunfos, y estando por su propio origen y descendencia, amparados por sus padres del cielo, no debieran equivocarse nunca. De esta manera los primeros habitantes de las tierras lambayecanas aseguraban la bondad de los cielos y adoraban a los astros, las lluvias, los vientos, el rayo, el relámpago, el trueno y las auroras, porque eran manifestaciones del amor o de la cólera divina

 

LOS DIOSES DE LA LUZ (Leyenda Mapuche)

 Antes de que los Mapuches descubrieran como hacer el fuego, vivían en grutas de la montaña; "casa de piedra", las llamaban.

    
Temerosos de las erupciones volcánicas y de los cataclismos, sus dioses y sus demonios eran luminosos. Entre estos, el poderoso Cheruve. Cuando se enojaba, llovían piedras y ríos de lava. A veces el Cheruve caía del cielo en forma de aerolito.

    Los Mapuches creían que sus antepasados revivían en la bóveda del cielo nocturno. Cada estrella era un antiguo abuelo iluminado que cazaba avestruces entre las galaxias.

    El Sol y la Luna daban vida a la Tierra como dioses buenos. Los llamaban Padre y Madre. Cada vez que salía el Sol, los saludaban. La Luna, al parecer cada veintiocho días, dividía el tiempo en meses.

    Al no tener fuego, porque no sabían encenderlo, devoraban crudos sus alimentos; para abrigarse en tiempo frío, se apiñaban en las noches con sus animales, perros salvajes y llamas que habían domesticado.

    Tenían horror a la oscuridad, era sigo de enfermedad y muerte.

    Se imaginaban cosas terribles.

    En una de esas grutas vivía una familia: Caleu, el padre, Mallén, la madre y Licán, la hijita.

    Una noche, Caleu se atrevió a mirar el cielo de sus antepasados y vió un signo nuevo, extraño, en el poniente: una enorme estrella con una cabellera dorada.

    Preocupado, no dijo nada a su mujer y tampoco a los indios que vivían en las grutas cercanas.

    Aquella luz celestial se parecía a la de los volcanes, ¿traería desgracias?, ¿quemaría los bosques?. Aunque Caleu guardó silencio, no tardaron en verla los demás indios. Hicieron reuniones para discutir que podría significar el hermosos signo del cielo. Decidieron vigilar por turno junto a sus grutas.

    El verano estaba llegando a su fin y las mujeres subieron una mañana muy temprano a buscar frutos de los bosques para tener comida en el tiempo frío.

    Mallén y su hijita Licán treparon también a la montaña.

    -Traeremos piñones dorados y avellanas rojas -dijo Mallén.

    -Traeremos raíces y pepinos del copihue -agregó Licán

    La niña acompaño otras veces a su madre en estas excursiones y se sentía feliz.

    -Vuelvan antes de que caiga la noche -les advirtió Caleu.

    -Si nos sorprende la noche, nos refugiaremos en una gruta que hay allá arriba, en los bosques -lo tranquilizó Mallén.

    Las mujeres llevaban canastos tejidos con enredaderas. Parecía una procesión de choroyes, conversando y riendo todo el camino.

    Allá arriba había gigantescas araucarias que dejaban caer lluvias de piñones. Y los avellanos lucían sus frutas redondas, pequeñas, rojas unas, color violeta y negras otras, según iban madurando.

    No supieron cómo pasaron las horas. El Sol empezó a bajar y cuando se dieron cuenta, estaba por ocultarse.

    Asustadas, las mujeres se echaron los canastos a la espalda y tomaron a sus niños de la mano.

    -¡Bajemos, bajemos! -se gritaban unas a otras.

    -No tendremos tiempo. Nos pillará la noche y en la oscuridad nos perderemos para siempre -advirtió Mallén.

    -¿Qué haremos entonces? -dijo la abuela Collalla, que no por ser la más vieja, era la más valiente.

    -Yo sé donde hay una gruta por aquí cerca, no tenga miedo, abuela -dijo Mallén.

    Guió a las mujeres con sus niños por un sendero rocoso. Sin embargo, al llegar a la gruta, ya era de noche. Vieron en el cielo del poniente la gran estrella con su cola dorada.

    La abuela Collalla se asustó mucho. -Esa estrella nos trae un mensaje de nuestros antepasados que viven en la bóveda del cielo -exclamó.

    Licán se aferró a las faldas de su madre y lo mismo hicieron los demás niños.

    -Vamos, entremos a la gruta y dormiremos bien juntas para que se nos pase el miedo -dijo Mallén.

    -Eso sería lo mejor, murmuró Collalla, temblorosa.

    Ella conocía viejas historias, había visto reventarse volcanes, derrumbarse montañas, inundaciones, incendios de bosques enteros.

    No bien entraron a la gruta, un profundo ruido subterráneo las hizo abrazarse invocando al Sol y la Luna, sus espíritus protectores.

    Al ruido siguió un espantoso temblor que hizo caer cascajos del techo de la gruta. El grupo se arrinconó, aterrorizado.

    Cuando pasó el terremoto, la montaña siguió estremeciéndose como el cuerpo de un animal nervioso.

    Las mujeres palparon a sus hijos, no, nadie estaba herido. Respiraron un poco y miraron hacia las boca blanquecina de la gruta: por delante de ella cayó una lluvia de piedras que al chocar echaban chispas.

    -¡Miren! -gritó Collalla. ¡Piedras de luz! Nuestros antepasados nos mandan este regalo.

    Cómo luciérnagas de un instante, las piedras rodaron cerro abajo y con sus chispas encendieron un enorme coihue seco que se erguía al fondo de una quebrada.

    El fuego iluminó la noche y las mujeres se tranquilizaron al ver la luz.

    -La estrella con su espíritu protector mandó el fuego para que no tengamos miedo -dijo la abuela Collalla riendo.

    Niños y mujeres también rieron, aplaudiendo el fuego.

    El grupo silencioso contempló las llamas como si fueran el mismo Padre Sol que hubiera venido a acompañarlas.

    Se sentaron junto a la gruta, oyendo crepitar las llamas como música desconocida.

    Al rato, llegaron los hombres desafiando las tinieblas por buscar a sus niños y mujeres.

    Caleu se acercó al incendio y cogió una llama ardiente; los otros lo imitaron y una procesión centelleante bajó de los cerros hasta sus casas.

    Por el camino iban encendiendo otras ramas para guiarse.

    Al otro día, oyendo el relato de las piedras que lanzaban chispas, los indios subieron a recogerlas y al frotarlas junto a ramas secas lograron encender pequeñas fogatas.
 
    Habían descubierto el pedernal. Habían descubrieron cómo hacer el fuego.

    Desde entonces, los Mapuches tuvieron fuego para alumbrar sus noches, calentarse y cocer sus alimentos.

LAS LAMPARITAS DEL BOSQUE (leyenda mapuche)

En una profunda caverna, cerca del cráter de un volcán, vivía el Gran Brujo, atormentado por sus maldades. Era corno el jefe de los brujos menores y de los brujitos. Pasaba inventando diabluras más o menos graves. La gente de los valles le terna miedo porque creían que era el causante de todas sus enfermedades y de la muerte de sus rebaños de llamas y guanacos y de sus aves de corral.

Muchas veces sucedían desgracias de las que el Brujo era inocente; pero de todas maneras él y sólo él sembraba la mala suerte en los campos. Para tenerlo contento, le dejaban afuera de sus rucas cántaros llenos de "mudái", especie de chicha que al Gran Brujo le encantaba.
Cuando la noche estaba más oscura, solía bajar de la cumbre montado en una ventolera. Al pasar por lo más espeso del bosque encendía miles de lamparitas rojas con el fuego que traía del volcán, y así no perder el camino de vuelta. -Vendré muy borracho -murmuraba para sí- y las luces me guiarán hasta mi caverna. El Brujo no se medía para tomar. Vaciaba jarro tras jarro de chicha hasta que no se daba cuenta ni por dónde andaba. Era la única manera de olvidar todas las maldades que hacía y la rabia que se le retorcía como culebra en el corazón. Esta rabia no tenía explicación; tal vez fuera la semilla de su propia brujería. El mudái lo hacía volar dulcemente en torno a las rucas y cantaba unas canciones muy tontas y desafinadas:

Soy un gorgorito

que se lleva el viento

y tengo cosquillas

de puro contento.


Hasta los niños, envueltos en sus mantas, despertaban y se reían del Brujo. Sabían que estando borracho no hacía daño a nadie. Y las risas infantiles caían como agua pura en el alma negra del Brujo; sentía una alegría rara al escucharlas, una especie de felicidad que le recordaba bosques vírgenes, frutos maravillosos, el nacimiento de las vertientes, que conoció cuando él era un recién nacido y no había hecho ninguna maldad todavía. Entonces se preguntaba -¿Por qué tuve que ser malo? Ay, mi madre fue una serpiente y mi padre un diablo, ¿qué otra cosa podía ser yo sino un malvado brujo? Y luego añadía con sonrisa lagrimosa: -Pero nací bueno… Lo recuerdo. Y como los borrachos pasan de la risa al llanto sin motivo, el Brujo se ponía a llorar sin consuelo y regresaba con lentos bamboleos a su casa. Y en el camino de vuelta, olvidábase de apagar las lamparitas que dejara colgando de los ramajes igual que campanillas. Así, durante casi todo el año, la selva lucía hermosas luminarias, hasta que llegaba el invierno con sus lluvias interminables. Una a una las luces se iban apagando y el Brujo, al no tener guía, se ponía a dormir todas sus borracheras en el corazón caliente del volcán. Los hombres y los animales descansaban de males y terrores. De este modo pasaron muchos soles y lluvias y el Brujo, con su mala voluntad, se puso más y más perverso. También se puso más tonto; y un tonto malo y poderoso es el peor azote que pueden tener los hombres y los seres de la naturaleza. Y sucedió que un año llovió más de la cuenta y el verano se atrasó. El Brujo tuvo que esperar para encender sus lámparas y como le hacía falta su bebida favorita, se puso de un genio espantoso. Aullaba en la cima de la montaña, arrojando piedras y cenizas. Su amigo, el gigante Cheruve, hacia otro tanto, lanzando lava y agua hirviendo a los valles, y robando niñas pequeñas para comérselas. Cuando por fin llegó el buen tiempo, hubo más lamparitas que otras veces en el bosque. Y el Brujo, al no encontrar toda la bebida que necesitaba para apagar su tremenda sed, se vengó de los campesinos enterrando sus dedos negros en las siembras de papas. -¡Qué peste más terrible!- se quejaban las mujeres al recoger las cosechas y encontrar las papas podridas-. ¿Qué comeremos este año? Y pensaban en sus niños que pasarían hambre. Se reunieron los jefes y dueños de las tierras para decidir qué hacer con el malvado Brujo. El más joven dijo: -Dejémosle el mudái junto a los matorrales; nosotros estaremos escondidos ahí y cuando esté borracho, le damos la paliza. A ver si así no regresa.

Algunos dijeron que sí y otros que era muy peligroso apalear al Brujo, porque podía convertirlos en ranas o en peces. -¡Y hasta en piedras! – gritó otro más miedoso. El de mediana edad aconsejó: -Le pondremos algo amargo como el natre en la chicha, una yerba que le dé dolor de estómago y le quite para siempre las ganas de tomarla. Pero también hubo razones en contra: al no hallar la bebida de su gusto, podría vengarse de manera terrible, robando los animales o matándolos. Entonces habló el más anciano: -Creo que tendremos que juntarnos todas las criaturas de la Tierra para ganarle al gran Brujo del demonio. Quiero decir que tenemos que reunirnos con nuestros animales protectores del aire, de la tierra y del agua. Y también será necesario invocar a los buenos espíritus de las selvas. Entre todos, tal vez podamos echarlo para siempre de nuestros valles. Esta vez los jefes, los campesinos y los jóvenes estuvieron de acuerdo. -La violencia nunca es una solución -concluyó el anciano-, un golpe acarrea tarde o temprano otro golpe; pero actuar unidos y con astucia traerá un buen final. Cada familia se preocupó de hablar con su animal protector. Y unos acudieron a las colinas para conversar con el Guanaco y otros a las selvas para hablar con el Puma. Los de la orilla del mar conferenciaron con los Delfines y los de la montaña, con el Águila Blanca. Los que habitaban cerca de las selvas se internaron para comunicarse con los espíritus de los árboles, cuyos pensamientos son profundos como raíces y amplios como sombras. El espíritu del Canelo aconsejó lo más sabio: -El Brujo de la montaña necesita sus lámparas para no perderse en la espesura de la selva; si se las quitamos, no podrá atravesar los bosques y no sabrá encontrar los senderos hacia los valles. Sólo así nos dejará en paz. Los hombres y los animales consideraron que el Canelo había dado la solución mejor y más sencilla. Y además, no encerraba ninguna violencia. En seguida se pusieron a planear lo que cada uno tendría que hacer para arrebatar al Brujo sus lamparitas. Los campesinos juntarían cientos de jarros de chicha para emborracharlo por largo tiempo. Después de mucho beber, el Brujo regresaría a través del bosque tan mareado y cegatón, que sería muy fácil confundirlo y cada hombre, cada niño y animal escondería una de las brillantes luces, dejando al malvado a oscuras para siempre. Ese mismo día las mujeres y las niñas se pusieron a fabricar grandes cantidades de la bebida favorita del Brujo. Jarros y jarros de greda se pusieron a fermentar y el olor del mudái llenaba el aire y se lo llevaba el viento hasta la montaña. Porque el viento también quiso participar en la guerra contra el que hacía tanto daño.

En torno a cada ruca se alinearon los cántaros llenos hasta los bordes. Allá, en su gruta, el Brujo, aún dormido, empezó a oler el agrio perfume con que el viento le hacía cosquillas, envolviéndolo de la cabeza a los pies. No tardó en despertar, sediento: -¡Qué olores suben del valle! ¡Aaaah! Esos infelices aprendieron bien la lección que les di, al pudrirles sus cosechas de papas. Llevaré un buen fuego para mis lámparas, porque esta vez sí que la borrachera será grande. Pidió a su amigo, el Cheruve, que le prestara una de sus teas y a cambio él le traería una indiecita para la comida. ¿Qué más se quería el gigante? Bajó entonces el Brujo agitando su fuego como bandera, de modo que los que estaban esperándolo se pusieron alerta. Encendió lámparas iluminando cada sendero del bosque para tener seguras las huellas a su regreso. Y luego se dirigió hacia los cientos de cántaros que rodeaban las rucas. -Nunca he probado un mudái tan delicioso como éste exclamó el Brujo, tragando sin parar-. La próxima vez apestaré todos los manzanos, porque veo que da buen resultado el maltrato. Ni por un instante se le pasó por la cabeza que tanto jarro lleno pudiera ser trampa. Poco antes del amanecer, cuando la noche es más oscura y tranquila, porque todos los seres, aun los nocturnos, reposan, el Brujo inició su regreso, olvidando por cierto la indiecita prometida al Cheruve. A medida que se internaba en el bosque, iban desapareciendo una a una las lamparitas que dejara encendidas. -Vaya, ¿qué pasa con mis luces? -gritó con una voz que parecía salirle de las orejas, tan mareado se sentía. Unas ligeras risas y murmullos sonaron aquí y allá. -¿Quién se ríe? ¡Ya verán! -aulló furioso, dándose encontrones con las ramas. Los guanacos escondieron las luces detrás de sus cabezas, los venados, entre sus astas, los pumas, con sus anchas patas, las águilas, con sus alas, los hombres, bajo sus mantas. Y los niños huían por todas partes, como luciérnagas risueñas, llevando entre sus manos una radiante lamparita. Hasta las truchas de los riachuelos jugaron a beberse los reflejos, iluminándose en el agua como fuegos fatuos. El Brujo suplicó que le devolvieran sus luces, dándose cuenta de que si conseguían arrebatárselas, estaba perdido. Pero los espíritus protectores se negaron, porque no se puede creer en las promesas de un borracho. Solamente logró que los pensamientos de los árboles guiaran hasta su gruta, donde a pesar de su derrota y de la rabia que le hervía en la cabeza, cayó al suelo echando humos alcohólicos por boca y orejas. Nunca más pudo bajar a los valles a hacer daño a los hombres y a las criaturas humildes. Nunca más el Cheruve le prestó una tea de fuego por no haberle llevado una indiecita. Pero aquellas luces que entre todos le quitaron, vuelven a iluminar cada año los senderos y son las flores del copihue que cuelgan de los ramajes de la selva como campanitas.

Vocabulario:

Mudai: Vocablo mapuche para designar una bebida alcohólica hecha, generalmente, en base a manzana. Otros pueblos autóctonos, le llaman chicha. Canelo: Árbol sagrado de los Mapuches. Natre: Arbusto muy amargo. Copihue: Planta trepadora del sur de Chile, que da flores acampanadas de color rojo. También hay variedades blancas y rosadas, pero escasas. Es la flor nacional de Chile.

LOS HUICHOLES Y EL MAIZ  (Mexico)

Los huicholes estaban cansados de comer cosas que no les gustaban.
Querían alguna cosa que pudieran comer todos los días, pero de maneras diferentes.
Un joven huichol oyó hablar del maíz y de sus famosos mets, unas tortillas, los chilaquiles y la sopa de tortilla que se preparaba con este cereal.
Pero el maíz se encontraba muy lejos, al otro costado de la montaña. Eso no lo desalentó y se puso en marcha.

Al cabo de poco tiempo vio una hilera de hormigas y como él sabía que ciertas de ellas eran las guardianas del maíz, las siguió.
Pero cuando el joven se durmió, las hormigas, sin ningún problema, se devoraron todas sus vestimentas, dejándolo sólo con su arco y sus flechas.
Sin ropas y hambriento el huichol se puso a lamentar. Fue entonces que un pájaro se posó sobre un árbol próximo. El joven apuntó su arco sobre él, pero el pájaro le regañó y le dijo que ella era la Madre del maíz. Lo invitó a seguirla hasta la Casa del Maíz donde ella lo autorizaría a tomar todo lo que él buscaba.

En la Casa de Maíz se encontraban cinco bellas doncellas, las hijas de la Madre del Maíz: Mazorca Blanca, Mazorca Azul, Mazorca Amarilla, Mazorca Roja y Mazorca Negra.
Mazorca Azul lo encantó con su belleza y su dulzura. Se casaron y volvieron a la villa Huichol.
Como él no tenía aún casa, durmieron un tiempo en un lugar dedicado a los dioses.
Después, como por encantamiento, la casa de los recién casados se llenaba cada día de espigas que la decoraban como flores.
Las gentes venían de todas partes porque Mazorca Azul les ofrecía espigas a manos llenas.
La bella esposa enseñó a su marido a sembrar el maíz y a cuidar los cultivos. Enterándose qué delicias ofrecía este nuevo alimento, los animales intentaron robarle. Mazorca Azul enseñó a las gentes a colocar fuego alrededor de los cultivos para espantar a las bestias en busca de espigas tiernas.

Los Ancianos cuentan que Mazorca Azul, después de haber enseñado todo lo que ella sabía, se molió ella misma y es de esta forma que los hombres conocieron el excelente atole, una bebida caliente que se prepara con granos de maíz.

 

EL SOL Y LA LUNA  (Mexico)

El primer Sol, el Sol del Tigre, nació en 955 a.c. Pero al final de un largo período de 676 años, el Sol y los hombres fueron devorados por los tigres.
El segundo Sol era el del viento. Él fue llevado por el viento y todos los que vivían sobre la tierra, y quienes se colgaban de los árboles para resistir a la tempestad se transformaron en monos.
Vino a continuación el tercer Sol, el sol de la Lluvia. Una lluvia de fuego se abatió sobre la tierra, y los hombres se transformaron en pavos.
El cuarto Sol, el sol de Agua, fue destruido por las inundaciones. Todos los que vivían en esta época se transformaron en peces.
El agua recubrió todo durante 52 años.

Pensativos, los dioses se reunieron en Teotihuacan:
– Quién se va a encargar ahora de traer la aurora sobre la tierra?
El Señor de los Caracoles, célebre por su fuerza y su belleza, hizo un paso adelante:
– Yo seré el sol, dijo él.
– Alguien más?
Silencio.
Todos miraron al Pequeño Dios Sifilítico, el más feo y desafortunado de los dioses, y decidieron:
– Tú.
El Señor de los Caracoles y el Pequeño Dios Sifilítico se retiraron a las montañas, que hoy son las pirámides del Sol y de la Luna. Allá, en ayunas, meditaron.
Luego los dioses formaron un inmensa hoguera, contemplaron el fuego y los llamaron.
El Pequeño Dios Sifilítico tomó impulso y se tiró a las llamas. Resurgió enseguida después y se elevó, incandescente, en el cielo.
El Señor de los Caracoles miró la hoguera ardiente, el seño fruncido. Avanzó, retrocedió, se detuvo, dio varias vueltas. Como no se decidía, exasperados, los dioses lo empujaron. Pero antes de que se elevara en el cielo, los dioses, furiosos, lo abofetearon y le pegaron en la cara con un conejo, tanto que le retiraron su resplandor.
Fue así que el arrogante Señor de los Caracoles se volvió la Luna. Las manchas de la Luna son las cicatrices de su castigo.

Pero el Sol resplandeciente no se movía.
El gavilán de obsidiana voló hacia el Pequeño Dios Sifilítico y le preguntó:
– Por qué no te mueves?
Y respondió, él, el menospreciado, el purulento, el jorobado, el cojo:
– Porque yo quiero la sangre y el reino.

Este quinto Sol, el Sol del Movimiento, iluminó a los toltecas e iluminó a los aztecas. Tenía garras y se alimentaba de corazones humanos.

 

LA MONTAÑA DE MAIZ (México)

Los dioses se preguntaron lo que podrían comer los hombres.
Un día, Quetzalcoatl encontró una hormiga roja en los alrededores de Teotihuacan. La hormiga llevaba un grano de maíz.
Muy interesado, Quetzalcoatl le preguntó dónde ella lo había encontrado. En un primer momento, la hormiga hizo como si nada pasara y prosiguió su ruta. Pero frente a la insistencia del dios ella respondió que lo había extraído de la "Montaña de Nuestra Alimentación" y lo invitó a seguirla.
Pero Quetzalcoatl era demasiado grande para entrar en este lugar como las otras hormigas. Entonces él debió recurrir a la magia y se transformó en hormiga negra. La hormiga roja lo esperaba en el interior, y lo guió hasta el lugar donde se encontraban montones y montones de maíz.
Después ella lo ayudó a recoger suficientes granos para compartir con los otros dioses. El gran Quetzalcoatl le agradeció y se fue.
Quetzalcoatl llevó el maíz a los otros dioses quienes, más tarde, lo dieron a comer a los hombres. El alimento era bueno. Había necesidad de más maíz, pero era una tarea fatigante transformarse en hormiga para llevar los granos poco a poco.
Quetzalcoatl intentó llevarse la "Montaña" entera pero no tuvo éxito. Los dioses pidieron entonces la ayuda al adivino Oxomo y su mujer Cipactonal para que ellos adivinen la suerte. Ellos le revelaron que si Nanahuatl lanzaba el rayo, la "Montaña de Nuestra Alimentación" permanecería abierta. Los Tlatocas (dioses de la lluvia) descendieron y comenzó a llover